Por Roy Daza, Diputado a la Asamblea Nacional por el PSUV
Las declaraciones del Gobierno de los Estados Unidos contra las elecciones venezolanas constituyen un acto de agresión política, una calumnia elevada a los límites de la estupidez, y en el fondo, revelan su frustración por la derrota que le propinamos a su plan injerencista.
El señor Antony Blinken, Secretario de Estado de los Estados Unidos, no es capaz de comprender que todas las corrientes políticas participaron en los comicios regionales y municipales, que las elecciones se desarrollaron con toda normalidad, que el Consejo Nacional Electoral demostró su eficacia política y su altísima capacidad técnica, y que el resultado de las elecciones es una contundente demostración de respaldo al Presidente Nicolás Maduro y a su política de Paz, Diálogo y Reconciliación Nacional.
La ideología imperialista y de irrespeto a la autodeterminación de los pueblos, su afán de dominación y de saqueo, es lo que explica que se pretenda enlodar un acto tan hermoso y vibrante como fue el proceso electoral del domingo, ya no les basta con robarse los bienes de la República, como Citgo, ni el bloqueo a nuestra economía, ni la intensa campaña mediática contra la Patria de Simón Bolívar.
Los imperialistas intentan liquidar nuestra democracia, porque es un ejemplo vivo de soberanía popular, que pone al descubierto que la plutocracia norteamericana es lo contrario a la concepción principista de democracia que legó Abraham Lincoln: “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.
Aquí, solo el “mamarracho de Narnia” cuestiona las elecciones, en las que muchos de sus colaboradores participaron, y algunos ganaron en sus estados o municipios.
Los señores imperialistas, de una vez por todas, deberían comprender que en Venezuela, es el pueblo el que elige sus gobernantes, y que con orgullo podemos decir: ¡Gloria al Bravo Pueblo!
