En el complejo tablero geopolítico actual, la planificación estratégica una herramienta de supervivencia para los Estados y debe serlo para los pueblos. Para Venezuela, el desafío no es menor, se trata de navegar entre la agresión multifacética y la necesidad imperiosa de recuperar la soberanía política plena. Pero, ¿cómo trazar una ruta cuando el mapa parece hecho de arena movediza? La respuesta, como surge del análisis del debate y de las herramientas prospectivas aplicadas, no reside en una sola jugada maestra, sino en la capacidad de comprender el tablero, medir las fuerzas de los actores y, sobre todo, administrar el recurso más implacable, el tiempo.