Saigón en el retrovisor.

La Hora de El Kinder • Análisis Político

Saigón en el retrovisor

Detrás de la coreografía visible del simulacro en las colinas de Valle Arriba, el Comando Sur y la NSA despliegan una estrategia silenciosa de asedio e introducción de microtecnología táctica.

Por: El Kinder Mérida, 23 de Mayo, 2026

El viernes muy temprano me preguntaba qué significaba el simulacro de evacuación en la Embajada de los Estados Unidos de América en Caracas —autorizado a regañadientes por el Gobierno Bolivariano— que tendría lugar al día siguiente. El sábado acudí a la plaza Bolívar, uno de los tantos llamados que se hicieron desde el movimiento popular a nivel nacional y entre la multitud se alzaron al unísono dos voces hermanas, la de una venezolana y una cubana: «Hoy los gringos están ensayando cómo salir rápido de Venezuela, cómo hacer una ‘evacuación rápida’ de su Embajada en Caracas… Saben que tarde o temprano van a pagar por esos 150 venezolanos indefensos que asesinaron cobardemente el 3 de enero. Ensayen mucho, los pueblos cobran».

Desde mi autoexilio en Mérida, trataré de explicar lo que puede haber detrás de esta coreografía montada y tratar de sortear la andanada de rumores, comentarios y suposiciones propias del momento en que se encuentra buena parte de nuestra gente. Trataré de hacer el ejercicio de no mirar una o varias piezas del tablero sino el tablero completo, en su integralidad y complejidad.

Lo primero sería entender el primer objetivo de quien irrumpió el pasado 3 de enero, un síntoma que forma parte del ADN imperial. La humillación es una herramienta psicológica y coercitiva del imperialismo, diseñada para quebrar la moral, la identidad y la voluntad de resistencia de los pueblos. La ejercen mediante la imposición de sanciones económicas y la constante violación a la soberanía, buscando someter al dominado a la dependencia total.


El sábado, el pulso habitual de las colinas de Valle Arriba, en el este de Caracas, se vio interrumpido por un despliegue militar sin precedentes en la historia diplomática reciente del país. Mientras las redes sociales se inundaban de reportes locales sobre el sobrevuelo de imponentes aeronaves V-22 Osprey, a pocos kilómetros, frente al litoral central de La Guaira, se ponía en marcha una poderosa fuerza de tarea aeronaval de soporte.

«La escena de los Marines en suelo caraqueño esconde objetivos mucho más profundos que un simple ejercicio de rutina.»

Para comprender la naturaleza del despliegue actual, es imperativo revisar la evolución de la doctrina de seguridad estadounidense. El gran punto de quiebre ocurrió en abril de 1975 con la caótica salida de los gringos derrotados en Saigón (Operación Frequent Wind), que expuso la vulnerabilidad de su personal y obligó al Departamento de Estado a diseñar los primeros Planes de Acción de Emergencia (EAP) obligatorios para cada sede en el mundo.

Protocolo de Destrucción Acelerada (Nivel P-7) Hoy en día, la quema y triturado se ejecuta con tecnología destructiva extrema de corte cruzado que reduce una hoja a más de 12,000 partículas milimétricas tipo confeti. Para los archivos en papel, se activan contenedores de combustión rápida a base de termita, capaces de superar temperaturas de 2,000 °C en segundos, mientras que los discos de estado sólido (SSD) son triturados físicamente en los centros de datos antes del repliegue definitivo.

¿Por qué ejecutar una movilización aeronaval y terrestre de esta envergadura en este preciso instante? Cruzando la rigurosidad técnica de los manuales con la realidad política regional, se desprende una hipótesis analítica central en términos de contrainteligencia militar: el uso del simulacro como una plataforma de introducción encubierta de tecnología táctica, eludiendo por completo las inspecciones físicas y los rayos X del Aeropuerto de Maiquetía.

Al activar un puente aeronaval directo utilizando las aeronaves V-22 Osprey despegando desde buques de asalto como el USS Iwo Jima, el Pentágono establece un canal logístico 100% controlado, exento de cualquier supervisión externa. Con este despliegue, el búnker de Valle Arriba se transforma en un Nodo Central de Fusión de Inteligencia, capacitado para centralizar, procesar, encriptear y proyectar toda la inteligencia recolectada en el país directamente hacia los servidores del Pentágono vía satélite militar.

Los Tres Objetivos Estratégicos del Asedio

Estos elementos de inteligencia de última generación están dirigidos de manera quirúrgica hacia tres vectores fundamentales dentro del territorio nacional:

  1. El Alto Mando Político y Militar del Gobierno Bolivariano: Destinado a captar el flujo de comunicaciones estratégicas, toma de decisiones y directrices emanadas desde los centros de poder (como el Palacio de Miraflores, el Ministerio de la Defensa en Fuerte Tiuna y las sedes de los servicios de inteligencia como el SEBIN y la DGCIM).
  2. El Control de Datos de los Movimientos Sociales y la Unidad Popular: Utilizando microtecnología pasiva (como los clones de celdas telefónicas o IMSI Catchers) apuntando directamente a líderes comunitarios y coordinadores territoriales para mapear las capacidades de movilización y la cohesión social frente al escenario del bloqueo.
  3. Las Propias Redes de la Red Clandestina (Control y Comando Interno): Sirviendo de receptores y protectores de las operaciones de sus propias agencias encubiertas (estaciones clandestinas o casas de seguridad de la CIA o la NSA), blindando sus comunicaciones internas contra los sistemas de contrainteligencia del Estado receptor.
«La verdadera disyuntiva es entre la disciplina que obecece sin hacerse preguntas y la lealtad que se atreve a hilar fino… En tiempo de navegación entre la niebla, la verdad es una virtud que da oxígeno a la Revolución.»

Ante esta realidad evidente de presiones externas y despliegues imperiales en nuestras narices, la gran interrogante que debe sacudir nuestra conciencia histórica es inmediata: ¿Qué nos toca como hijos de Bolívar? La respuesta no admite vacilaciones ni divisiones: nos toca seguir denunciando con absoluta firmeza la injerencia gringa en nuestro suelo y continuar llamando, de manera inquebrantable, a la Unidad Nacional para construir y fortalecer al Chavismo como bastión de nuestra soberanía.

Hoy, la idea de articular un sólido consenso nacional, profundizar en lo que se define como la segunda etapa de Peregrinación y sostener la trinchera de denuncia contra el bloqueo criminal, adquiere un valor urgente y estratégico. Es hora de convertir estos pilares defensivos en un punto de encuentro patriótico y elevarlos a la categoría de bien común nacional. De esos gringos siempre hay que esperar más; más de lo malo. Los gringos siguen como los gatos, marcando territorio.

Columna «La Hora de El Kinder» • Preservando la Memoria y el Análisis Crítico