Las alarmas están encendidas, las fuerzas militares en alerta máxima, el artero ataque de la aviación de Israel contra la República Islámica de Irán, inicia una nueva y peligrosa fase de la guerra, la respuesta iraní no se hizo esperar, y es previsible que las acciones bélicas se extiendan en los próximos días.
El bombardeo israelí sobre Teherán se produjo, exactamente, cuando estaba en desarrollo el diálogo entre Estados Unidos e Irán sobre el uso de la energía nuclear, lo que evidencia la unidad de propósitos entre Trump y Netanyahu.
Está en curso el realineamiento estratégico en toda la región del Oriente Medio, resulta previsible que continúe el genocidio que practica Israel contra el pueblo palestino, y la guerra en Yemen, además, puede afirmarse que se producirá una fuerte alza de los precios del petróleo, lo que inexorablemente incidirá en la economía mundial.
Es un hecho el recrudecimiento de la guerra en Ucrania, los tambores de guerra suenan en los palacios presidenciales de Europa, no por casualidad, cuando se había anunciado la apertura de un nuevo proceso de diálogo en Estanbul. La estrategia gringa pareciera ser la de proponer diálogos, y al mismo tiempo, atacar militarmente.
La represión contra los migrantes modificó el escenario político interno de Estados Unidos, más de mil ciudades han sido el escenario de masivas protestas contra la política migratoria. La ciudad de Los Ángeles, es el epicentro de una rebelión sin precedentes, el gobernador de California, Gavin Newsom se enfrentó a Trump, y pide que cese la represión.
Desde Caracas, el Presidente Nicolás Maduro convoca a la paz, llama a detener la guerra y a retomar el camino del diálogo.
Ojalá en la Casa Blanca oyeran los discursos de Martin Luther King.
