El bombardeo del Ejército de Estados Unidos a las instalaciones nucleares de la República Islámica de Irán, en Fordow, Natanz e Isfahann constituye el acto de guerra más peligroso que se haya registrado en la historia, y coloca al mundo ante la posibilidad de una conflagración nuclear.
La decisión de Donald Trump de incorporarse de manera directa en la guerra de agresión contra Irán, viola las normas del Derecho Internacional, la Carta de las Naciones Unidas, y la legislación estadounidense, en la cual se establece que solo el Congreso puede declarar la guerra contra otra nación.
Otra vez, vienen con la mentira de la existencia de bombas atómicas en Irán, lo mismo decían de Irak cuando lo invadieron y provocaron la muerte de más de un millón de iraquíes.
Donald Trump y Benjamín Netanyahu son unos criminales, representan una amenaza para la paz del mundo.
Todos sabemos que no hay un “día después” de una guerra atómica, y tal y como lo advirtió el gran escritor latinoamericano, Gabriel García Márquez en un memorable discurso: “Un minuto después de la última explosión nuclear, más de la mitad de los seres humanos habrá muerto, el polvo y el humo de los continentes derrotarán la luz solar, y las tinieblas absolutas volverían a reinar en el mundo”.
El Presidente Nicolás Maduro declaró la condena más enérgica a este acto de guerra, alertó al mundo sobre las graves consecuencias de la agresión israelí a Irán, y dijo que la acción consciente del pueblo estadounidense y del pueblo israelí, pueden detener la guerra, además, ratificó nuestra inquebrantable solidaridad con el pueblo iraní y el con el pueblo palestino.
¡La humanidad está en peligro, levantemos la bandera de la paz!
