La Revolución Feminista. ¡Eternamente Viva!

Por Miguel Ernesto Salazar

Clara Zetkin, fue una activista comunista alemana e impulsora de la Primera Conferencia Internacional de Mujeres, la cual dió origen al día Internacional de la Mujer, fundadora del diario “La Igualdad”, junto a Rosa Luxemburgo fundó el Partido Comunista Alemán y dirigió un discurso pronunciado ante el Congreso de Gotha del Partido Socialdemócrata de Alemania el 16 de octubre de 1896, expresó: “Sólo con la mujer proletaria triunfará el socialismo. Por ello la lucha de emancipación de la mujer proletaria no puede ser una lucha similar a la que desarrolla la mujer burguesa contra el hombre de su clase; por el contrario, la suya es una lucha que va unida a la del hombre de su clase contra la clase de los capitalistas. Ella, la mujer proletaria, no necesita luchar contra los hombres de su clase para derrocar las barreras que ha levantado la libre concurrencia. Las necesidades de explotación del capital y el desarrollo del modo de producción moderno la han desplazado completamente en esta lucha. Por el contrario, deben levantarse nuevas barreras contra la explotación de la mujer proletaria, con las que deben armonizarse y garantizarse sus derechos de esposa y madre. El objetivo final de su lucha no es la libre concurrencia con el hombre, sino la conquista del poder político por parte del proletariado. La mujer proletaria combate codo a codo con el hombre de su clase contra la sociedad capitalista. Todo esto no significa que no deba apoyar también las reivindicaciones del movimiento femenino burgués. Pero la consecución de estas reivindicaciones sólo representa para ella el instrumento como medio para un fin, para entrar en lucha con las mismas armas al lado del proletario”.

 Zetkin no solo señala el papel de la mujer proletaria para su época, sino que señala el papel de la mujer burguesa, la pequeña burguesa y el papel de los intelectuales en el debate y el quehacer feminista, en esta reflexión se desmarca de las posiciones que conducen al feminismo a un callejón sin salida e indica la dirección que debe tomar un Frente de Mujeres en su lucha contra el Capitalismo como forma de dominación y enajenación: “La agitación entre las mujeres debe unirse a los problemas que revisten una importancia prioritaria para todo el movimiento proletario. La tarea principal consiste en la formación de la consciencia de clase en la mujer y su compromiso activo en la lucha de clases”.

Hace unos días, la propia Maria Corina Machado, en su idea de erosionar el voto chavista, sobre todo ese que anda descontento, desorientado y unos cuantos arrimados a ese falso concepto que han llamado “madurismo” (una suerte de cuchillo utilizado para apuntar al espíritu transformador presente en el seno del pueblo bolivariano), invitaba a la base del chavismo a desmarcarse de la revolución “traicionada” y unirse a ella: “Toda la confianza y emoción que logremos consolidar con este proceso de primarias también debe alcanzar a las bases del chavismo. Aquí hay un espacio para ellos”. El llamado de Maria Corina Machado también va dirigido al sector de las mujeres, tal como expone Zetkin, su referencia está en señalarle a la mujer, “él será tu señor”, no es cualquier él, hablamos del gran capital, ese que representa con todo sentido de clase a la autora de “La Salida” y del “Capitalismo Popular” .

Un extracto de la Línea de Chávez, titulado “La mujer, la mujer, la mujer…” (2009), nos ubica en el debate y la direccionalidad de un sector de la sociedad, que para nuestra revolución es vital y sobre el cual recaen la mayoría de las estructura de bases que permean al movimiento popular: “A la mujer-abuela, a la mujer-madre, a la mujer-compañera, a la mujer-hija, a la mujer-nieta… a todas (…) Sin la verdadera liberación de la mujer, sería imposible la liberación plena de los pueblos y soy un convencido de que un auténtico socialista debe ser también un auténtico feminista (…) Recuerdo en este mismo instante una de las máximas del filósofo revolucionario que fué Simón Rodríguez: “La fuerza material está en la masa y la fuerza moral está en el movimiento”. Esta idea robinsoniana coloca el sentido de un movimiento de mujeres en la actual coyuntura, es la lucha por mantener el poder y las conquistas que se han alcanzado a lo largo, en más de 20 años de revolución, una lucha que ocurre en la movilización permanente de las nadie y los nadie por alcanzar una victoria que sentencie el devenir venezolano transformándolo en una amplia y gran mayoría que termine de sentar las bases de un modelo alternativo contra hegemónico y profundamente democrático. Es la fuerza transformadora expresada en la mujer venezolana que junto al hombre venezolano convierte esta fuerza creadora que repiense Nuestra América desde la mirada del socialismo como alternativa al capitalismo salvaje y depredador.

En otra ocasión, en el 2006, durante el I Encuentro Nacional de la Red Popular de Usuarias del Banco de Desarrollo de la Mujer, el Comandante Chávez cita al Quijote de América, al Libertador Simón Bolívar, para ejemplificar el papel de la mujer en la lucha por la independencia y su sacrificio por la liberación del imperio español:  “Los monstruos y tigres de España, han colmado la medida de la cobardía de su nación, han dirigido las infames armas contra los cándidos y femeninos pechos de nuestras beldades, han derramado su sangre, han hecho expirar a muchas de ellas, y las han cargado de cadenas porque concibieron el sublime designio de libertar a su adorada patria, las mujeres, sí soldados, las mujeres del país que estáis pisando combaten contra los opresores y nos disputan la gloria de vencerlos. Y con estos ejemplos de singular heroísmo en los fastos de la historia, habrá un solo hombre en Colombia tan digno de este nombre, que no corra veloz a engrosar nuestras filas que deben marchar a San Carlos, a romper las prisiones en que gimen esas verdaderas velonas, no, no todo hombre será soldado, puesto que las mujeres se han convertido en guerreras y cada soldado será un héroe por salvar puestos que prefieren, la libertad a la vida; las mujeres se han convertido en guerreras”. No fue solo la mujer reivindicando sus derechos ante una sociedad que excluía todo esfuerzo femenino del quehacer diario sino que subió un peldaño y la mujer se puso al lado del hombre para levantar el grito por la independencia. 

A propósito de la idea de Revolución Feminista que Chávez intento sembrar en el seno del Chavismo, de la conmemoración de los 10 años de su partida física y del día Internacional de la mujer este 8 de marzo, cabe rendirle homenaje a Lina Ron que al igual que Chávez, casualmente (si tal cosa es posible) falleció también un 5 de marzo pero del 2011. Lina Ninette Ron Pereira, nacida en Anaco, estado Anzoátegui, un año después del derrocamiento de Marco Perez Jimenez. Tras la victoria de Hugo Chávez en el 98, Lina funda Unión Popular que luego daría paso a la Unidad Popular Venezolana (UPV), ya como partido político registrado ante el CNE. Con megáfono en mano y con la calle como epicentro de las luchas, la hija de Manuel y Herminia, defendió a Chávez contra los enemigos externos e internos. Lina pudo haber dirigido su discurso solo hacia el sector de la mujeres venezolanas (seguramente con mucho éxito político) pero comprendió que debía convocara una nueva mayoría, de allí que su decisión de buscar hombres y mujeres para desde su perspectiva de feminismo revolucionario o como define Clara Zetkin, desde la mirada la “mujer proletaria”, congregara voluntades para consolidar la UPV como un partido en permanente movimiento en defensa de la Revolución Bolivariana.

Lina, como mujer, ajustada a su condición de clase, siempre lucho a favor de los más desposeídos, los nadie, las victimas eternas de la oligarquía rancia que hoy se abre camino a través de personajes como María Corina Machado. Lina siempre se ubicó del lado de quienes estaban en la mira del imperialismo. De la Plaza Andres Eloy Blanco, enclavada en pleno centro de Caracas, Lina hizo una fortaleza para los nadie. Desde el Merendero de San Mauricio, quien estuvo al frente de los Comités de Luchas Populares (CLP), estableció una especie de plan de alimentación solidario, donde una olla de sopa era el núcleo de encuentro para el más pobre.

Tal como me recuerda una de su más leales compañeras, Rosa Gonzalez, conocida como Rosita, su claridad ideológica para apuntar al enemigo histórico la llevo a enfrentarse a la cúpula eclesiástica (esa que siempre ha conspirado contra los pobres) y sobre los grandes medios de comunicación, arma empleada para dominar la conciencia. Hasta el propio Chávez más de una vez le llamo la atención a Lina, denominándola de “indomable”, pero el de Sabaneta también entendió que tras la dureza de aquella mujer estaba la ternura de quien le profesaba lealtad absoluta, lealtad no solo al genio que era Chávez sino principalmente a la Revolución que era su razón de ser.

Tal como mencionó Chávez desde el dolor que produce la pérdida de un amor verdadero: “El pueblo te declara eternamente viva. ¡Viva! No morirás. Te declaramos viva, como viva estarás para siempre en las luchas del pueblo, en el canto del pueblo, en las batallas del pueblo y en las victorias del pueblo… ¡Para siempre!”. Con Lina y Chávez echamos nuestra palabra, esta Revolución es Feminista y eternamente viva.

Nota final: la imagen que acompaña a este artículo ubica a Lina Ron y a Rosa Gonzalez, Rosita; un ejemplo de la sororidad militante por el Socialismo.