Es falso de toda falsedad que una mentira dicha mil veces se convierte en verdad, sobre todo, porque la verdad se basa en la realidad y siempre cuenta con una voz valiente que la exprese a los cuatro vientos, y eso es lo que está pasando, ahora mismo, con el rescate de los niños y las niñas, y de los 252 migrantes secuestrados en El Salvador, un hecho que es una victoria de la verdad y de la justicia.
El Presidente Maduro, una vez más, pone en evidencia su capacidad de estadista, la tenacidad y la fortaleza de su política de Diálogo, al lograr la reunificación de las familias que habían sido separadas, reprimidas y vulnerados en sus derechos en Estados Unidos, donde se encontraban en la condición de ciudadanos migrantes, es conmovedor ver las escenas de gente que salió de un infierno y ahora está en su hogar.
La alegría colectiva por el rescate de nuestros connacionales pretende ser opacada por una campaña mediática signada por la ferocidad y la maldad, pero lo cierto es que sí se puede vencer al fascismo.
El Presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, encargado de coordinar las acciones que hicieron posible una victoria política de gran calado, explicó que las conversaciones se desarrollaron de manera directa con la Administración Trump, que, en ningún caso, el pelele de Bukele tuvo algo que ver, quedó como lo que es: un delincuente.
Hay que subrayar que el Jefe de Estado venezolano le agradeció al Papa León XIV, y al expresidente de España, José Luís Rodríguez Zapatero sus buenos oficios para lograr esta victoria de la Justicia.
La fortaleza moral y la tenacidad de nuestro Gobierno hicieron posible lo que parecía imposible. Venezuela volvió a vencer.
