Por Miguel Ernesto Salazar
«Yo siempre pienso en Martí en los momentos difíciles de la historia de Cuba y este es uno de los momentos más difíciles de la historia, no solo de Cuba sino de la humanidad. Nosotros somos un pueblo pequeño, un pueblo que no agrede a nadie, un pueblo que siempre ha ayudado a todo el mundo, y pienso en la frase de Martí, patria es humanidad, pero también como sigue, es aquella porción de humanidad que vemos más de cerca y en que nos tocó hacer y lo único que nos puede salvar es lo que decía Martí, la unidad y la firmeza nos tienen que ver siempre firmes, que es difícil, lo sabemos, que es un enfrentamiento desproporcionado, por el poderío de ellos y la pequeñez nuestra, lo sabemos, pero es nuestra pelea de David frente al gigante Goliat y vamos a vencer, porque de nuestro lado están la razón y la justicia.»
Dra. Marlene Vázquez. Directora del Centro de Estudios Martianos. Cuba, febrero 2026.
La advertencia del expresidente ruso Dmitri Medvédev resuena en el escenario global con el eco siniestro de una profecía: «Winter is coming». Acompañada de la imagen del Rey de la Noche de Juego de Tronos, su mensaje no fue un simple meme, sino una poderosa metáfora del invierno estratégico que desciende sobre el mundo con la expiración definitiva del Tratado Nuevo START. Este invierno no es de nieve, sino de confrontación, desestabilización y la sombra alargada de la amenaza nuclear.
En la narrativa de George R.R. Martin, el invierno representa tiempos oscuros, muerte y la llegada de una fuerza implacable que busca borrar el mundo tal como se conoce. La analogía encuentra un reflejo escalofriante en la ofensiva estadounidense por el control absoluto del hemisferio occidental. El ataque a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente Cilia Flores no son un hecho aislado, sino el «episodio piloto» de esta Larga Noche geopolítica en el Sistema Mundo donde el centro del mismo es el escenario de reacomodo. Es la manifestación de una doctrina que ya no se contenta con la hegemonía discreta o la presión económica, sino que avanza hacia la acción directa y el cambio forzado de régimen, despreciando la soberanía y el derecho internacional.
Esta acción es el «frío que mata» para cualquier disidencia en lo que Washington considera su esfera de influencia exclusiva. Es la materialización del deseo del Rey de la Noche, borrar las identidades autónomas e imponer un orden uniforme bajo su cetro. El hemisferio, en esta visión, debe ser un territorio sin sombras alternativas, donde el verano de la cooperación multilateral y la no injerencia sea sustituido por un invierno perpetuo de alineamiento y sumisión.
El 5 de febrero de 2026 no es solo una fecha en el calendario. Es el día en que, por primera vez desde 1972, el mundo quedó sin un tratado activo que limite cuantitativamente los arsenales nucleares estratégicos de Rusia y Estados Unidos. El Nuevo START, último vestigio de una arquitectura de control de armamentos que prevenía la escalada, expiró. Moscú había suspendido su participación en 2023, señalando las acciones «absolutamente inaceptables» de EE.UU., particularmente en defensa antimisiles, que rompían el equilibrio ofensivo-defensivo.
A pesar de las posteriores propuestas rusas para mantener voluntariamente los límites, Washington dejó las iniciativas sin respuesta formal. Este silencio no es diplomacia; es la abdicación de la responsabilidad. Es como desmantelar el Muro de Poniente justo cuando se avistan los primeros vientos gélidos. El Reloj del Juicio Final, a 85 segundos de la medianoche, marca la hora más cercana al colapso global registrada. En este contexto, la ofensiva hemisférica de EE.UU. adquiere un cariz aún más peligroso, es la jugada de un poder que, al liberarse de las ataduras estratégicas globales, se siente con mayor libertad para imponer su voluntad regionalmente, incrementando los riesgos de una confrontación que podría trascender lo convencional.
La metáfora alcanza su punto más agudo cuando se identifica al actor que personifica esta fuerza invernal. La visión estratégica del «Rey de la Noche» encuentra un paralelo en la proclama de Donald Trump, quien bajo la cúpula del Capitolio anunció el «amanecer de la Edad de Oro de Estados Unidos». Esta «Edad de Oro» trumpista no es, para el resto del mundo, un periodo de luz y prosperidad compartida. Es la «Larga Noche» que camufla la ofensiva gringa donde la grandeza estadounidense se construye sobre la subyugación estratégica de otros, la anulación de competidores y la ruptura de los consensos multilaterales que, pese a sus imperfecciones, mantenían un frágil equilibrio.
Es la «Edad de Oro» de la imprevisibilidad, de las sanciones como arma cotidiana, de las incursiones militares encubiertas y del desprecio por los tratados que atan las manos del gigante. Es el sueño de un invierno perpetuo para los rivales y una primavera artificial solo para el castillo de King’s Landing.
En Juego de Tronos, la frase «se acerca el invierno» no es una rendición, sino una llamada a la preparación, a la unidad y a la claridad moral. Ante la llegada de este invierno geopolítico, la humanidad debe recordar las lecciones de la serie:
1. Despertar y ver la amenaza, terminar de quitarnos de encima el golpe recibido, y así como los Stark, debemos dejar de lado las «peleas de tronos» menores y las divisiones internas para reconocer la magnitud de la amenaza común, la erosión del orden internacional, la carrera armamentística nuclear y la doctrina de la fuerza bruta. La reconoce Claudio Fermín, por qué le cuesta tanto a los patricios “progresista” del Sur.
2. Forjar alianzas improbables, para derrotar a los Caminantes Blancos, enemigos mortales tuvieron que unirse. Hoy, esto se traduce en fortalecer y reinventar los mecanismos de integración y defensa colectiva del Sur global, en buscar puentes diplomáticos incluso con actores en desacuerdo, y en revitalizar foros multilaterales como contrapeso a la unilateralidad. Aunque pareciera que cada vez que Lula o Petro, por citar solo dos ejemplo, son interpelados, estos se apresuran a marcar distancia para que el invierno no caiga sobre ellos a pesar que el muro a caído, aun en este escenario, el deber nos dicta dejar abierta la puerta del dialogo.
3. El Arma del conocimiento y la Ley, El Rey de la Noche buscaba borrar la memoria y el conocimiento. La defensa más poderosa es la verdad, el derecho que tenemos a darnos nuestro destino y la movilización de la opinión pública global, de los pueblos del Sur.
4. La Resistencia de los que saben sobrevivir, las comunidades más resistentes no son siempre las más poderosas, sino las que mejor se adaptan. La diversificación de alianzas, la soberanía tecnológica y alimentaria, y la cohesión social interna son el «fuego de dragón» que mantiene a raya el frío del aislamiento y la coerción. De allí que una de las primeras medidas sea la construcción de un fuerte Centro Nacional de Defensa y Seguridad Cibernética.
El invierno, en efecto, ha llegado. Trae consigo al Rey de la Noche de la unilateralidad y la destrucción de los diques que contenían el horror de la guerra total. Pero, como en la canción de hielo y fuego, la historia no la escriben solo los reyes y los conquistadores, sino también aquellos que, en la oscuridad, mantienen encendida la antorcha de la soberanía, la paz y la dignidad colectiva. El desafío no es solo sobrevivir al invierno, sino asegurar que, cuando pase, el mundo que resurja no sea un páramo helado, sino un terreno donde la primavera pueda florecer para todos.
Y finalmente, la liberación del Presidente Constitucional Nicolás Maduro y la Primera Combatiente Cilia Flores se erige, en medio de este gélido invierno, como un faro de resistencia indomable frente al avance del Rey de la Noche. Su retorno a la patria es la afirmación colectiva que demuestra que ni la agresión más despiadada puede congelar la voluntad de un pueblo decidido a defender su destino. Este triunfo, forjado en la unidad y la firmeza que pregonara Martí, enciende una chispa de fuego dragón en la larga noche, recordándole al mundo que la primavera de la dignidad, aunque amenazada por el hielo de la dominación, renace con cada acto de valentía que afirma el derecho a la autodeterminación y la paz con justicia.
Nuestros pueblos en el Sur global vencerán…
