A 173 años del natalicio de José Martí, su voz, cargada de fuego sagrado y de amor continental, resuena con una urgencia profética. En aquel octubre de 1893, ante la Sociedad Literaria Hispanoamericana, Martí no solo rindió tributo al “hombre verdadero”, a aquel “príncipe de la libertad” cuyo nombre “resonará en lo más viril y honrado de nuestras entrañas”. Hizo algo más, diagnosticó el sueño inconcluso y señaló el camino.