Los imperialistas se afanan cada día por encontrar un pretexto para iniciar un ataque militar contra nuestro país, las provocaciones están a la orden del día, buscan crear un incidente y meter a Venezuela en el infierno de una guerra.
La infamia de la campaña mediática de los imperialistas es tan burda que nadie se la cree, intentan crear terror con su guerra sicológica, y la única propuesta que tiene la vocera del fascismo, María Corina Machado, es el bombardeo de nuestras ciudades, la muerte de las venezolanas y los venezolanos, coinciden con Trump cuando dijo en las Naciones Unidas que destruirá a Venezuela.
La incursión de aviones de guerra en nuestra frontera marítima fue una peligrosa provocación, así como el asalto a un barco atunero de pescadores venezolanos, que no se dejaron amedrentar por los marines yanquis.
Venezuela es la vida y la alegría, está cargada de futuro y ante la amenaza de guerra está más unida que nunca, pocas veces en la historia reciente se había alcanzado un consenso tan amplio por la paz y la soberanía, día a día se suman personalidades, partidos políticos de las más diversas orientaciones, organizaciones sociales, que se pronuncian en defensa de la democracia y del apóstol de la Paz: Nicolás Maduro.
Quienes promueven la destrucción saben que no podrán utilizar territorio de Colombia para invadir a Venezuela, y que, como dice la canción de Alí Primera: “el Orinoco y el Magdalena se abrazarán entre canciones de selva y sus niños y mis niños le cantarán a la paz”.
El mundo exige que Trump retire sus tropas de nuestra frontera norte. No existe poder el mundo capaz de humillar a los hijos de Simón Bolívar. ¡Basta de agresiones!
