Pocas veces en la historia de Venezuela se han registrado movilizaciones populares tan multitudinarias, como las que vimos este sábado 3 de agosto, cuando se desbordaron las calles de las ciudades y de los pueblos, en todo el territorio nacional, bajo una consigna que lo sintetiza todo: ¡Ganó Nicolás! ¡Ganó la paz!
Una vez derrotado el zarpazo fascista, y la criminal campaña mediática –dirigida por Elon Musk- para imponer un golpe de Estado, nuestro pueblo mostró su profunda convicción democrática marchando con la bandera tricolor en las manos, para defender su democracia, porque Venezuela le está demostrando al mundo, que aquí, la soberanía reside en el pueblo, y que nada ni nadie, por muy poderoso que sea, podrá arrebatarnos el bien supremo de la independencia.
Nicolás Maduro, en su condición de ciudadano, de Presidente Electo y Jefe de Estado, mostró de nuevo su temple de estadista, al solicitar al Tribunal Supremo de Justicia que dirima el contencioso que está planteado, y dejó claro su irrestricto apego a la Constitución, y al mismo tiempo derrotó el plan de los grupos violentos.
Sobre el excandidato de la ultraderecha, sólo hay que decir que quedó al descubierto, dejó la “silla vacía” en el Tribunal Supremo, no acudió, no presentó pruebas, nada, ahora, todos los que votaron por él se dieron cuenta de la farsa que había montado.
El ridículo mayor fue la fulana web del excandidato González, un escandaloso desastre que será considerado por el TSJ.
Mientras tanto, todas las fuerzas democráticas, el PSUV, el Polo Patriótico, el pueblo llano, sincero, humilde, escribió una nueva página de la historia, el 3 de agosto de 2024 será recordado como el día que Venezuela venció al fascismo.
Seguimos la ruta trazada por Bolívar y Chávez.
