Los más importantes temas de la actualidad mundial y en particular sobre los conflictos bélicos, fueron tratados en tres horas de reunión por los presidentes de la Federación Rusa, Vladimir Putin, y de Estados Unidos, Donald Trump, en la capital de Alaska, Anchorage.
La ventaja de tener razón y partir de la realidad en su política, le dieron el triunfo al líder ruso en este “round” de Alaska.
Los mandatarios coincidieron, al concluir el encuentro, que éste había sido productivo y que abre las rutas para seguir trabajando en temas tan espinosos como el conflicto ucraniano, el vencimiento de los acuerdos sobre armas nucleares, denominado Start III, la compleja situación en todo el Medio Oriente, y, por supuesto, el de la nueva relación de fuerzas militares que existe hoy en el mundo.
Como derivación al estado de la guerra en Ucrania, la conclusión más importante está referida a la necesidad de llegar a un consenso sobre los límites territoriales, y también fue aceptada la propuesta que presentó Vladimir Putin y su equipo negociador, en cuanto a que la neutralidad de Ucrania es un punto clave, lo que quiere decir que en ningún caso podría formar parte de la OTAN.
Putin estableció que “se trata de ir a las causas” del conflicto ucraniano para poder resolverlo, y no de un circunstancial “alto al fuego”. La Unión Europea fracasó en su intento de imponer su narrativa de guerra. Esta Cumbre tuvo un nombre singular: “Persiguiendo la Paz”, pudiera tener otro momento, o bien que Trump visite pronto a Moscú, como quedó establecido o, que Putin y Trump se reúnan con Xi Jinping el 3 de septiembre, cuando se conmemore el fin de la II Guerra Mundial en Beijín.
