García Linera y las formas organizativas de la resistencia social.

Por Dario Di Zacomo (Buenos Aires, Argentina).

En esta oportunidad presentare los bordes de las categorías analíticas que Álvaro García Linera desarrolla para examinar las expresiones de la manifestación organizativa de las clases explotadas en Bolivia. Fundamentalmente nos apoyaremos en las obras Sindicato, multitud y comunidad. Movimientos Sociales y formas de autonomía política en Bolivia” (2001)y Forma valor y forma comunidad. Aproximación teórica-abstracta a los fundamentos civilizatorios que preceden al Ayllu Universal” (2009). Siempre con la intención de resaltar aspectos que creemos de posible extensión a otras realidades latinoamericanas.

Primeramente, creo pertinente hacer algunas consideraciones que el exvicepresidente de Bolivia adelanta en torno al Estado y a los Movimientos sociales. García refiere al Estado como un conjunto de relaciones políticas existentes en un territorio que produce sistemas de dominación por medio de la materialización de la legitimación política, esté Estado como relación o en sus términos relación-Estado es siempre un proceso histórico en constante movimiento y construcción, que se revela por lo menos a través de dos caras, una donde se ponen en tensión las fuerzas políticas de las diferentes clases, sectores y bloques sociales dominantes con capacidad de influir en las decisiones de gobierno (coalición hegemónica); y otra que se materializa en la institucionalidad propiamente, la maquinaria que produce el cumulo de decisiones expresadas en diferentes procedimientos normativos que le permiten mantener la centralidad de las decisiones, el monopolio sobre la coerción y los relatos que soportan la articulación social.

La relación-Estado puede registrar diferentes momentos en su devenir, hay tiempos donde su apariencia es de mayor estabilidad debido a la relativa previsibilidad de sus procedimientos y acciones, pero de igual forma hay momentos en los cuales estos procedimientos se tornan inestables porque se ha visto alterado el equilibrio entre las fuerzas que sostienen la relación de dominación, afligiendo su legitimidad y generando momentos que pueden derivar en otra estructura que sostiene la forma de la relación-Estado (crisis) (García Linera, [2008] 2020). Por su parte los movimientos sociales como expresión de la acción colectiva presionan sobre la forma Estado buscando oportunidades políticas que le permitan alcanzar los objetivos reivindicativos o de cambio social. De allí que su atención esté puesta sobre aquellos movimientos sociales que entran en la disputa política con las elites dominantes por la distribución del poder dentro del Estado o al menos aspiran a alcanzar mejores posiciones en la relación. Se presenta entonces que para García Linera un movimiento social es una forma organizada de acción colectiva que persigue modificar sistemas sociales y/o defender y/o reclamar cierto interés material, para lo cual desarrolla acciones de carácter público que le permitan alcanzar las metas planteadas (García Linera, [2001] 2020: 293).

La intención de García Linera esta puesta en la búsqueda de nuevos sujetos colectivos con potencialidad de impulsar transformaciones sociales y movilizar a los sectores subalternos del mapa social boliviano sobre propuestas emancipatorias, fundamentalmente por el desplazamiento que sufrieron los sindicatos como organizaciones de vanguardia de la transformación política y económica. El nuevo sujeto revolucionario está expandido en distintos sectores de explotados que sufren la acción hegemónica, el espacio de trabajo como lugar de encuentro, quedó atomizado y pulverizado por la desafiliación y desregulación neoliberal, de manera que la desorganización y el individualismo pasó a ser la forma común entre los sectores de trabajadores, pero al mismo tiempo en la resistencia del cataclismo neoliberal fueron surgiendo modalidades de auto-organización que desde la memoria de lucha colectiva reconfiguran caminos para disputar poder estatal.

Dicho lo anterior, ahora si nos referiremos a las principales formas organizativas de resistencia, movilización, rebeldía y lucha política que se han manifestado en la historia de los sectores explotados del país altiplánico, nos circunscribiremos a la Forma Sindicato, Forma Multitud y Forma Comunidad como principales estructuras organizativas con capacidad de producir materialidad social transformadora.

Las formas como categorías analíticas están dirigidas a estructuras organizativas que dan materialidad en momentos históricos determinados a la acción colectiva en la disputa de poder de actores de la sociedad civil con el Estado; tanto para René Zavaleta Mercado como para Álvaro García Linera y al marxismo en general, el esfuerzo está enfocado en las organizaciones de las clases explotadas y sus capacidades de movilización, emancipación y de generar momentos constitutivos para otro orden social.

La forma sindicato es la característica organizativa que toma el movimiento obrero de Bolivia desde las primeras décadas del siglo XX hasta mediados de los años ochenta cuando el sindicato se va desdibujando como principal estructura organizativa a la vanguardia de las luchas de los sectores subalternos, justamente su decadencia está asociada con la imposición del modelo de desarrollo neoliberal. La empresa mediana y grande va desapareciendo y con ello el lugar de concentración de los trabajadores y trabajadoras; otro aspecto es la flexibilización del trabajo que cambia la relación entre el empleador y los/as trabajadores/as dando al empleo una temporalidad incierta, junto al cúmulo de las medidas en general del modelo financiero marcadas por la desregulación y distanciamiento social de las y los ciudadanos.     

El sindicato tiene sus condiciones de posibilidad en un modelo de acumulación de capital que depende de la permanencia de las y los trabajadores por largo tiempo en un lugar de trabajo, lo que da pie a fidelidades, difusión de derechos y posibilidades de agrupamiento; es decir, la célula organizativa se conforma en el lugar de trabajo (fabrica, empresa, mina, etc). Precisa García Linera para Bolivia (pero sin duda para el resto de la región la situación es igual) que “El sindicalismo emergerá en el escenario como creación autónoma, pero también como iniciativa tolerada y luego apuntalada por el propio Estado” (García Linera, [2001] 2020: 301), al mismo tiempo, continua García Linera, “Esta doble naturaleza del sindicato, llena de tensiones permanentes, contradicciones y desgarramientos que inclinan la balanza hacia la autonomía obrera, en unos casos, o hacia su incorporación estatal, en otros, atravesarán su comportamiento en las décadas posteriores” (García Linera, [2001] 2020: 301), esta paradoja no impide, al contrario, fortalece, que el sindicato se convierta en la figura legítima para el acceso a los derechos laborales y sociales, por cuanto representa la unidad orgánica de la identidad obrera.

El neoliberalismo generó el debilitamiento del sindicato como mediador y articulador social, pero paralelamente fueron emergiendo otras estructuras de acción colectiva que García Linera agrupa en la forma multitud. Esta forma ya había sido trabajada por Zavaleta Mercado en el análisis de la conflictividad social en Bolivia, su definición está vinculada con la espontaneidad de la acción que experimenta en algunas circunstancias el proletariado boliviano, es decir el concepto remite al comportamiento espontaneo, si se quiere ingenuo, del proletariado y no al desarrollo de su incidencia en el Estado actuando como clase (Zavaleta, [1978] [1983] 2015). Por su parte García Linera toma la forma multitud como bloque de acción colectiva que tiene la condición de articular diferentes expresiones organizativas de las clases explotadas en torno a discursos y cultura simbólica con potencialidad de hegemonía. Esta forma constituye una red de organizaciones con diferentes grados de autonomía, cuyo eje articulador está en la lucha por alcanzar objetivos comunes de manera inmediata o a largo plazo, “… además es una estructura de movilización capaz de integrar a sus propias redes a la dinámica interna de deliberación, resolución y acción, a individualidades y asociaciones, a fin de emprender la búsqueda de un objetivo…”  (García Linera, Álvaro [2001] 2020: 320)

La forma multitud es interpretada desde el contexto donde actúan los movimientos sociales y otras formas organizativas que marcaron la conflictividad social boliviana durante el ocaso del siglo XX y el alba del XXI, algunas de sus características propiamente orgánicas están vinculadas con la unidad territorial, la coincidencia en el tipo de reivindicaciones mayormente direccionadas hacia demandas de servicios y derechos públicos, y su configuración como estructuras de participación democrática entre sus integrantes. Sus componentes son enunciados por García en las dimensiones de la identidad, ascendencia obrera y capital de solidaridad, soberanía y democracia social, institucionalidad y amplitud (García Linera, Álvaro [2001] 2020). Ahora bien, la multitud  registra debilidades dentro de su virtualidad colectiva, pues la continuidad de las luchas se presenta material y estructuralmente más compleja de sostener, por la dificultad para el seguimiento de las tareas acordadas; además la permanecía en el tiempo de las estructuras colectivas o redes se ven constantemente amenazadas por el surgimiento de nuevos objetivos al interior de las agrupaciones que las conforman o la variación de los sentidos interpretativos de los objetivos acordados a largo plazo.

Por último, tenemos a la forma comunidad, que abarca las dimensiones de la acción colectiva de la conflictividad étnica en Bolivia, una característica distintiva de esta forma frente a las anteriores, es que tiene una trayectoria histórica mucho más larga, pues se encuentra presente en toda la historia de ese hermano país (García Linera, [2001] 2020). Su presencia la detecta García Linera, al menos en todos los andes, al respecto señala “…la colonización estructuró dos repúblicas: la de indios y la de españoles; ambas con legislaciones separadas, pero también con funciones sociales diferenciadas: las tierras, el poder político, la cultura y el idioma legítimos, el control de las minas, las empresas y los negocios en manos de los españoles; en tanto que el trabajo servil, el tributo, la obediencia, el lenguaje proscrito, los dioses clandestinos y la cultura estigmatizada, en manos de los indios”. (García Linera, [2001] 2020: 341)

La forma comunidad tiene su presencia en el mundo indígena contemporáneo como resistencia a las opresiones venidas de la forma valor que soporta las estructuras sociales de las naciones de la región latinoamericana. Las tecnologías sociales que se manifiestan en ella para García Linera pueden resumirse en cinco: “Sustitución del poder estatal por un poder comunal descentralizado”; “sistema comunal productivo”; democracia comunal y producción de una moral pública de responsabilidad civil”; “política de la igualdad”; y “política de la identidad y la alteridad” (García Linera, Álvaro [2001] 2020). La democracia comunal constituye el eje articulador de la forma comunidad pues es por medio de ella que se constituyen acuerdos y traza discursivamente el horizonte de la acción colectiva.


Textos consultados:

-García Linera, Álvaro (2001/2020). Sindicato, multitud y comunidad. Movimientos

Sociales y formas de autonomía política en Bolivia. En: La potencia plebeya: acción colectiva e identidades indígenas, obreras y populares en Bolivia / Álvaro García Linera. – 2a ed. – Ciudad Autónoma de Buenos Aires: CLACSO; Prometeo.

– García Linera, Álvaro (2008/2020). El Estado en Transición. Bloque de poder y punto de bifurcación. En: La potencia plebeya: acción colectiva e identidades indígenas, obreras y populares en Bolivia / Álvaro García Linera. – 2a ed. – Ciudad Autónoma de Buenos Aires: CLACSO; Prometeo.

-García Linera, Álvaro (2009). Forma valor y forma comunidad. Aproximación teórica-abstracta a los fundamentos civilizatorios que preceden al Ayllu Universal. La Paz, Bolivia: Muela del Diablo/Comuna/Clacso.

– García Linera, Álvaro (2004). Movimientos sociales ¿Qué son? ¿De dónde vienen? en: Revista Barataria nº 1(1), 4-11. http://americalee.cedinci.org/wp-content/uploads/2016/06/BARATARIA-n1_reducida_1.pdf

-Zavaleta Mercado, René (1978/2015). Las formaciones aparentes en Marx: La autodeterminación de las masas / antología. México, D. F. Buenos Aires: Siglo XXI Editores; CLACSO.

– Zavaleta Mercado, René (1983/2015). Forma clase y forma multitud en el proletariado minero en Bolivia: La autodeterminación de las masas / antología. México, D. F. Buenos Aires: Siglo XXI Editores; CLACSO.