ExxonMobil, Esequibo y la Unidad Nacional.

Una publicación de ExxonMobil Guyana del pasado 3 de septiembre de 2021 informando que la “Liza Unity FPSO”, un buque recientemente adquirido por la transnacional petrolera en 1.260 millones de dólares, realizaba su viaje a Guyana desde el artillero Keppel en Singapur. Me llamó la atención la respuesta de un usuario de las redes sociales: “no se avergüenzan de robar recursos de un territorio que no les pertenece. Algún día Venezuela recuperará lo que le pertenece, ya le queda muy poco”.

La embarcación arribó a las aguas en disputa con Venezuela, fue amarrada al fondo marino e inicio su fase operativa sobre el yacimiento Liza, produciendo un poco más de 220.000 barriles de petróleo al día.

“¿Serán suficiente más de US$ 338.923.000.000 de capital calculado en el 2021 de la Exxon Mobil para iniciar un conflicto?” Esta fue una de las interrogantes que nos planteamos en nuestro último trabajo, titulado, “María Corina Machado, la OTAN y el Esequibo”, para entender uno de los tantos escenarios de conflicto a partir de nuestra exigencia al Estado de Guyana y al mundo, sobre el reclamo justo sobre El Esequibo Venezolano. 

Este mismo año, ExxonMobil anunció los resultados financieros del segundo trimestre de 2023: 7.900 millones de dólares en ganancias para el trimestre de abril. Durante el tercer trimestre, 9.100 millones de dólares, o su equivalente en 2,25 dólares por acción. ExxonMobil Guyana es el primer y mayor productor de petróleo de Guyana y es el operador de los bloques marinos Stabroek, Canje y Kaieteur, sobre los cuales Venezuela está objetando la explotación de la transnacional petrolera en la plataforma marina que se encuentra en la zona en reclamación.

En su propio portal, la ExxonMobil reseña: “Se han realizado más de 30 descubrimientos importantes en el bloque Stabroek desde 2015, y la producción comenzó en diciembre de 2019 a partir del buque Liza Destiny FPSO, que a finales de 2022 estaba produciendo alrededor de 150.000 barriles de petróleo por día (bpd). La FPSO Liza Unity comenzó a producir durante el primer trimestre de 2022 y comenzó a producir 220.000 bpd en el cuarto trimestre de 2022. El tercer gran desarrollo, Payara, está programado para producir el primer petróleo en 2023, con un objetivo de 220.000 bpd. Se espera que Yellowtail, el cuarto y mayor proyecto de desarrollo de clase mundial, comience a producir en 2025, con un objetivo de 250.000 bpd, y se prevé que un quinto proyecto en el bloque Stabroek, Uaru, aprobado recientemente por el Gobierno, elevará la capacidad de producción de petróleo de Guyana a más de 1 millón de barriles por día para finales de la década.”

Esto nos permite ver el sentido estratégico que sobre el Esequibo y su suelo marítimo tiene esta transnacional. Solo basta con pasearse por las últimas noticias publicadas no hace más de 24 horas para comprender la magnitud del conflicto que se nos viene encima. El último comunicado de la ExxonMobil coloca el punto sobre las íes, “ExxonMobil inició hoy la producción en Payara, el tercer desarrollo petrolero marino de Guyana en el Bloque Stabroek, elevando la capacidad de producción total en Guyana a aproximadamente 620.000 barriles por día”.  Más adelante, el mismo comunicado reseña, «Cada nuevo proyecto apoya el desarrollo económico y el acceso a recursos que beneficiarán a las comunidades de Guyana y al mismo tiempo ayudarán a satisfacer la demanda energética mundial (…) Nos complace trabajar en asociación con el gobierno de Guyana para hacer que la energía confiable sea accesible y sostenible«. Según cifras de la OPEP, el precio actual del petróleo está en los 85,47 Dólares. Saquen el lápiz, una hoja y hagan cálculo.

Si existe alguna empresa petrolera del mundo que caracteriza el accionar del hegemón de los Estados Unidos, su relación con el complejo militar y la elite política de Washington es la antigua empresa fundada por Jhon Rockefeller. Un libro del periodista Steve Coll, “El Imperio Privado, ExxonMobil y el Poder Americano”, que describe el entramado interno y su relación con las grandes decisiones de política exterior de los Estados Unidos (Republicanos y Demócratas). Lo primero que nos coloca sobre la mesa Steve Coll es el concepto más claro para comprender el alcance de ExxonMobil, es una empresa Global, así como existe el Departamento de Estado, la ExxonMobil, posee su propio Departamento de Estado con la mirada puesta en el planeta, denominado por Coll como “God pod” (Cápsulas de Dios), la oficina central de todas las oficinas de ExxonMobil en el mundo. Y en segundo lugar, constituye una empresa con un poderío tan grande como el mismo Estado, es un Estado dentro de otro Estado, esto no es un juego de palabras.

En el pasado, ExxonMobil, derrocó gobiernos o influyó en guerras civiles en el Oriente y en África; Indonesia, Chad, Nigeria, Angola. Utilizó todos los medios disponibles para hacer valer su voluntad y hacerse con el control petrolero de vastas regiones del mundo. La lista de las guerras por el petróleo es tan grande como la de las intervenciones militares de los Estados Unidos en el mundo. El economista venezolano, experto petrolero, Carlos Mendoza Potellá en una reciente entrevista en un circuito radial venezolano, ha descrito a la ExxonMobil como “un poderoso instrumento geopolítico de los Estados Unidos para poder asegurar el control de todos los recursos energéticos disponibles del planeta, que participa en las distintas misiones geopolíticas norteamericanas y en la elaboración de su política de seguridad energética, lo cual ratifica la amenaza que representan los intereses del imperio norteamericano para Venezuela por la sola razón de poseer las mayores reservas de petróleo del planeta”. Al comentario de Potellá pudiéramos incorporarle esta idea de Noam Chomsky, “Hoy en día, las corporaciones multinacionales, las instituciones financieras, persisten como los arquitectos principales de las políticas y aseguran sus propios intereses, porque siguen siendo adictos a poseer lo más que se pueda y son los custodios del futuro. En este escenario, estamos perdidos”.

Ayer nuevamente el Presidente Maduro alertaba sobre la participación de la transnacional petrolera en el diferendo entre Venezuela y Guyana: “Guyana, la ExxonMobil y el Comando Sur de EE. UU. no van a imponer el colonialismo jurídico, ni mucho menos derogar nuestra Constitución de la República. Días atrás nos decía el compañero Maduro que pretendían «incubar un conflicto militar» en territorio Esequibo. Igualmente, la Vicepresidenta Delcy Rodriguez sobre la participación de ExxonMobil en la Corte Internacional: “Sobre el financiamiento de la ExxonMobil a Guyana, para que viole el Acuerdo de Ginebra con su demanda unilateral ante la Corte Internacional, hay suficientes evidencias. Peor aún, en esta sociedad perniciosa (ExxonMobilGuyana) hay recientes escándalos por corrupción de notoriedad comunicacional. Los lazos familiares del embajador @sirronsanders con Guyana (me refiero a vínculos sanguíneos) impiden que su juicio sea objetivo; por tanto, debería mantenerse al margen y no pretender lavar la cara a Guyana en su desviada actuación”.

ExxonMobil invierte una media de 41 millones de dólares anuales en actividades de “lobbying” ante el Congreso estadounidense u otras instancias gubernamentales. ¿Entonces por qué dudar que ExxonMobil invierta recursos para torcer las decisiones de espacios como la Corte Internacional? Ya lo decía el Primer Vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello: “acciones contra el país por el Esequibo no las impulsa el Pueblo de Guyana sino la ExxonMobil”.

Dentro de las preguntas dispuestas para el Referéndum Consultivo sobre El Esequibo, la número cuatro encierra el contexto de lo que hemos expuesto en este trabajo: “¿Está usted de acuerdo en oponerse, por todos los medios, conforme al derecho, a la pretensión de Guyana de disponer unilateralmente de un mar pendiente por delimitar, de manera ilegal y en violación del derecho internacional?”. ¿Estamos dispuestos a que la ExxonMobil nos arrastre hacia el camino de la confrontación?

En 1937, Mao Tse-tung, escribía SOBRE LA CONTRADICCIÓN: “La ley de la contradicción en las cosas, es decir, la ley de la unidad de los contrarios, es la ley más fundamental de la dialéctica materialista. Lenin dijo: «La dialéctica, en sentido estricto, es el estudio de la contradicción en la esencia misma de los objetos (…) «Lenin solía calificar esta ley de esencia de la dialéctica y también de núcleo de la dialéctica. Por consiguiente, al estudiar esta ley, no podemos dejar de abordar una gran variedad de temas, un buen número de problemas filosóficos. Si obtenemos una clara noción de todos estos problemas, comprenderemos en su esencia misma la dialéctica materialista. Estos problemas son: las dos concepciones del mundo, la universalidad de la contradicción, la particularidad de la contradicción, la contradicción principal y el aspecto principal de la contradicción, la identidad y la lucha entre los aspectos de la contradicción, y el papel del antagonismo en la contradicción”. Más adelante, Mao vuelve a mostrarnos el camino para el análisis de momento histórico, y citando a Lenin nos dice que este “definió la ley de la unidad de los contrarios como «el reconocimiento (descubrimiento) de las tendencias contradictorias, mutuamente excluyentes, opuestas, en todos los fenómenos y procesos de la naturaleza (incluso del espíritu y de la sociedad) (…) «En matemáticas: + y -. Diferencial e integral. En mecánica: acción y reacción. En física: electricidad positiva y negativa. En química: combinación y disociación de los átomos. En ciencias sociales: lucha de clases.».

En lo que nos atañe, encontramos una contradicción particular y antagónica; la contradicción imperio – nación. Entendiendo el carácter global e imperialista de la ExxonMobil, su vínculo comprobado con el complejo militar industrial y las elites políticas de Washington que se traduce en una amenaza real que se cierne sobre la integralidad del territorio venezolano (ajustándonos al mandato constitucional del que el territorio de la Republica es el correspondiente al de la Capitanía General de Venezuela y que la soberanía “se ejerce sobre los espacios continental e insular, lacustre y fluvial, mar territorial, áreas marinas inferiores, históricas y vitales…”). Esta contradicción particular y antagónica podrá enfrentarse (no me atrevería a señalar que algún día se resolverá) con el ejercicio pleno, consciente y protagónico del pueblo venezolano sobre su soberanía. El Referéndum Consultivo sobre el Esequibo será un acto de reafirmación de la unidad nacional tal como el 15 de diciembre de 1999, los venezolanos y las venezolanas aprobaron la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, iniciando de esta manera un nuevo ciclo de nuestra historia republicana.

Las intenciones de la ExxonMobil y de las grandes transnacionales petroleras, no son ajenas a nuestra historia como nación y república, incluso en nuestras obras literarias se recogió en algún momento la lucha de los trabajadores petroleros contra las transnacionales petroleras, tal como es el caso de la obra de Rufino Blanco Fombona, “La Bella y la Fiera”. La obra de Fombona expone el poder de las transnacionales y la degustación que hace la burguesía nacional de las migajas, las sobras del botín, del saqueo nacional. Hoy, un sector de la oposición quiere desempolvar a los Tiberios Borgía, entregar El Esequibo como una pieza de cambio en su carrera para hacerse de Miraflores en busca de “un buen bocado”.

Y parafraseando a Rufino Blanco Fombona, ante la arremetida de la ExxonMobil contra la Patria nos toca mostrar una inteligencia creadora a la altura de los obstáculos que hallemos a nuestro paso como República. Ya el Primer Mandatario Nacional exhortaba “de manera unitaria, creativa, remando todos el barco de la moralidad, la ética, y del bien de Venezuela, todos al mismo compás y hacía la misma dirección, sin fisuras” a participar del Referéndum Consultivo previsto para el próximo 3 de diciembre. Venezuela Toda, no se reduce a un slogan de campaña, debe entenderse como la oportunidad brindada por la acción del contrario para convocar a la unidad nacional que blinde la integridad territorial de quienes pretenden desfigurar la fisonomía de la Patria.

El Sol de Venezuela nace en El Esequibo, que brille la octava estrella de nuestra Guayana Esequiba.

Miguel Ernesto Salazar

Profesor en Geografía e Historia. Militante del Partido Unido Socialista de Venezuela. Miembro del Equipo Editorial de la Revista Pueblo En Armas.