Consulta Popular, la Utopía Concreta en el Futuro Emancipador.

“Ofrecemos algo elemental, simple y sencillo, que la vida no sea asesinada en primavera”.

Carlos Pizarro, Comandante del Movimiento 19 de abril (M-19).

“En la Constitución anterior, la del 1961, se decía: la soberanía reside en el pueblo, que la ejerce por sufragio a través de los órganos del poder público. Específicamente, íbamos a votar, ejercitábamos la soberanía a través de la votación, luego la poníamos en el sótano para sacarla, toda polvorienta y llena de telarañas cinco años después, y así sucesivamente. Ahora, en cambio, la ejercitamos constantemente, la llevamos con nosotros y podemos sacarla cuando la necesitemos. No la ejercemos solo a través del sufragio y luego la hipotecamos en manos del poder público y sus representantes: un senador, un gobernador, un presidente electo (…) Con el artículo 5 se establece que la soberanía reside en el pueblo y que es intransferible, y que las personas la ejerzan directamente de acuerdo a los mecanismos establecidos por la Constitución e indirectamente a través del sufragio”.

Aristóbulo Istúriz, entrevista, 22 de abril de 2019.

A una semana de la Consulta Popular, que aglutinó un poco más de 4 millones y medio de venezolanos y venezolanas alrededor de la búsqueda de soluciones a las necesidades más sentidas en el seno de las comunidades (4.500 proyectos), ha generado un movimiento telúrico de consecuencias aún insospechadas. Tal vez aun la sociedad como conjunto, no tiene idea de que este terremoto, cuya escala sismológica de Richter, 9,5 (Épico o Catastrófico), ha liberado una fuerza tal, que ha estremecido los cimientos de la democracia representativa y occidental.

No ha sido casual, que el pasado lunes, en su programa “Con Maduro +”, el Presidente Nicolás Maduro al evaluar el desarrollo de la Consulta Popular haya utilizado como base del discurso, “El Libro Azul”, un aporte teórico del Comandante Chávez para perfilar el Proyecto Nacional Simón Bolívar sobre el cual se asienta nuestro paradigma de vida, la democracia participativa y protagónica. En este sentido nos retrotraemos al pasado para comprender el cómo hemos llegado la Consulta Popular y como desde allí, se perfila el futuro, no cualquiera, el nuestro, el futuro emancipador. Recordemos, el futuro es un espacio de disputa, de contraposición de modelos, uno capitalista y el otro, el socialista.

El Comandante redactó este libro 20 años adelantados en su tiempo histórico, siempre poniendo al poder popular como actor principal, con su carácter participativo y protagónico”, expresaba el Presidente Maduro, agregando que el Comandante Chávez, “delineaba hacia el futuro el Sistema Político y de Gobierno a través de la Democracia Participativa y Protagónica”. Una idea además labrada al calor de la lucha, de la ruptura con el modelo de democracia representativa y occidental. El Libro Azul “hizo de bitácora”, hasta llegar a una nueva era, la Consulta Popular es un ejemplo práctico y sencillo de tal afirmación. Atina incluso el Presidente Maduro a dar la connotación de futuro plasmado en El Libro Azul, en la edición prologado por el propio Nicolás Maduro del libro: “Al Chávez que escribe El Libro Azul en 1991 podemos verlo a la luz de estas palabras de Michel Foucault: “Es la conexión entre el deseo y la realidad (y no su retirada hacia las formas de la representación) lo que posee fuerza revolucionaria”. Como pensador y como conductor militar y líder político, Chávez busca incesantemente la fecunda conexión entre el deseo y la realidad, cosa que, por cierto, la izquierda había renunciado a hacer en aquel tiempo. De allí que El Libro Azul mantenga intacta la fuerza revolucionaria que lo genera y lo proyecta. En este sentido, nosotros debemos estar atentos y vigilantes para que nunca se pierda la conexión entre el deseo colectivo, popular, y la realidad venezolana: nuestro Pueblo tiene todo el derecho a reclamarnos a quienes ejercemos labores de Gobierno, cuando percibe desconexión de nuestra parte. Hoy, tener de verdad verdad fuerza revolucionaria para acelerar la transición al socialismo significa tener capacidad para oír la interpelación popular: he allí la clave para el necesario e irrenunciable reimpulso cotidiano”. Recordemos nuevamente la idea en el trabajo anterior, “Razón Y Esperanza, En El Futuro Emancipador”, “El futuro se nos abre como una reflexión dialéctica, entendiendo, la patria que aún no llega a ser, la patria aun no alcanzada, la patria como esperanza, pero no cualquier patria, es aquella que entreteje la revolución, sinónimo entonces de esperanza.”

Democracia, la revolucionaria, es nuestra idea para la navegación hacia el futuro, en un mar tormentoso y plagados de piratas a merced del corsario mayor ubicado en Washington. ¿Cuál es la razón por la que estamos aquí y ahora anunciando y promoviendo cambios profundos al comenzar la última década de este siglo “perdido”? Interrogaba el Comandante Chávez al principio de la décadas de los 90 a finales del siglo pasado. Hoy, la Consulta Popular, da la respuesta, para que estamos aquí y ahora anunciando y promoviendo cambios profundos sino es para terminar de enterrar al viejo modelo puntufijista de democracia representativa y occidental que personajes como Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, representan en su totalidad. Es la democracia de los apellidos que espera el boleto directo al cementerio. La Consulta Popular se ha convertido en el la “Utopía Concreta” a la que hace referencia el Comandante Chávez y a la que Maduro ha echado su suerte, la “Utopía Concreta Robinsoniana. A la cual Chávez identifica y proyecta en el futuro, “La utopía concreta robinsoniana constituye el escenario más alejado, en la perspectiva de la trayectoria estratégica de transformación. Por tal razón, sus contornos, sus componentes situacionales apenas pueden ser vislumbrados, alargando la proyección más allá del horizonte”. El Presidente Maduro, lleva esta “Utopía Concreta Robinsoniana”, al contexto presente pero con la mirada puesta en el horizonte, la Consulta Nacional Popular «es el primer paso hacia una forma nueva del poder, hacia una nueva civilización, donde en ciudades tan complejas, tan habitadas, podamos ir construyendo la red empoderamiento popular, la fuerza de autogobierno»”. La idea del futuro en El Libro Azul no deja dudas a la interpretación, “el criterio de un sistema de gobierno que abra con amplitud ilimitada los espacios necesarios donde los pueblos, la masa popular, se desplieguen creativa y eficazmente, y obtengan el control del poder para tomar las decisiones que afectan su vida diaria y su destino histórico”.

¡Comuna o Nada!, Nicolás, es el legado que Chávez encomienda, es el testamento político dejado por el Arañero y que el Presidente Maduro cuida con celo de los enemigos internos y externos, porque si, en la institucionalidad nacida con la revolución, también las ideas plasmadas en el libro azul tienen sus detractores. No solo es el imperialismo que golpea cada día, también está el funcionario público que se engrincha ante la interpelación del comunero o la comunera.

“Profundizar en el aprendizaje de la práctica diaria es la base de la nueva democracia y la única forma de construir un nuevo Estado, verdaderamente libre y eficiente, es teniendo base sólida en la base para que los planes y los recursos del país se pongan a resolver las necesidades y los problemas de la gente de a pie, del hombre y la mujer de a pie”, palabras de Maduro en su visita a Mamera, en la parroquia Antimano, en Caracas, es una línea consecuente con la idea de democracia revolucionaria planteada en El Libro Azul y que sustenta a los días posteriores de la Consulta Popular.

“Nosotros tenemos que tener la seguridad absoluta de que el camino del Poder Popular, el camino de la Revolución Bolivariana, de la Revolución socialista es el único camino para que el pueblo pueda ejercer el poder”, vuelve a expresar el Presidente Maduro para que no haya duda sobre el camino a seguir, es la síntesis del “Todo el Poder para el pueblo”, anclaje para el futuro emancipador. La Utopía Concreta Robinsoniana  es nuestro algoritmo para teclear el software del futuro emancipador, “la sociedad proyectada en el horizonte objetivo”. 

La democracia representativa, la occidental, la de los apellidos, es la antítesis al proyecto futuro, sobre la cual, la ola global ultraconservadora coloca toda su fuerza para preservarla, tal como lo hacen con el mundo unipolar. Esta es la oferta electoral, democracia y libertad, estrechar nuevamente los mecanismos de toma de decisión colectiva que se ha dado el pueblo venezolano durante los años de Revolución Bolivariana. La Consulta Popular debe romper en el futuro con esta idea de retrotraer a la sociedad al “esquema de engaño y vasallaje” del pasado. Para ellos eso es futuro, para el resto del pueblo, para la mayoría no.

Para nosotros, la mayoría, el futuro va determinado por la acción de la Utopía Concreta, traducida, repetimos, en el ahora, en pasado reciente, en la Consulta Popular, “el pueblo como depositario concreto de la soberanía debe mantener su fuerza potencial lista para ser empleada en cualquier momento y en cualquier segmento del tejido político, para reparar daños a tiempo, para reforzar algún desajuste o para producir transformaciones que permitan el avance del cuerpo social en la dirección estratégica autoimpuesta”.

El Libro Azul, nos vuelve a colocar la carta de navegación: “La democracia popular bolivariana nacerá en las comunidades, y su savia benefactora se extenderá por todo el cuerpo social de la Nación, para nutrir con su vigor igualitario, libertario y solidario al Estado Federal Zamorano. Y su follaje abarcará las estructuras del modelo de sociedad robinsoniano. Será el nuevo tiempo venezolano, bajo el signo del árbol de las tres raíces. Ya se anuncia con fuerza en el horizonte del siglo XXI venezolano y latinoamericano”.

En nuestras manos esta tener un futuro de colapso… o de transformación, un futuro emancipador. Y esto se concreta en el espacio y tiempo, el 28J, un momento de definiciones. En Mamera, Nicolás rompe el protocolo, se coloca entre las comuneras que dan el parte de la Consulta Popular y de la organización del sector con sus necesidades, capacidades y potencialidades. «Confío, me las juego y me resteo con el poder de base de las Comunas y los Consejos Comunales, son ustedes la esperanza que está en la calle construyendo Patria”, les señala a los presentes en el acto de balance de la Gran Misión Igualdad y Justicia Social «Hugo Chávez». A la palabra echada, recibe respuesta de Santa Dominga Rosario, una carupanera sembrada en la parroquia Antimano, en el sector Mamera 4, desde los 12 años, hecha comunera desde la lucha diaria por resucitar la esperanza en su comunidad. Le resalta al Presidente Maduro que no están allí por casualidad, desde el 2006, con la promulgación de la Ley Orgánica de Consejos Comunales, “desde los tiempos de Hugo Chávez” hasta la organización de la Ciudad Comunal en tiempos de Nicolás Maduro han levantado la organización comunal. “El primer paso lo di para matrimoniarme en la propuesta de Hugo Chávez y sigo matrimoniada con el Gobierno Bolivariano, con usted hoy al frente”, le señala con firma Santa Dominga mientras Maduro la sigue con atención. “Mamera está organizada en cinco Comunas, treinta y siete Consejos Comunales y por supuesto, treinta y siete Brigadas de Justicia Social”, para consolidar la Revolución, barrio adentro, unidos y preparados para la batalla, sentencia Santa Dominga.

“Todos los barrios unidos, vamos a cantar ahora”… un canto a miles de voces que en coro interpretaran un pieza musical única de manera coordinada y dirigida, para lograr la victoria que transite hacia el futuro emancipador.

Miguel Ernesto Salazar

Profesor en Geografía e Historia. Militante del Partido Unido Socialista de Venezuela. Miembro del Equipo Editorial de la Revista Pueblo En Armas.