Hace unos días la ultraderecha destapó a su candidato y resultó ser el mismo al que ellos calificaron de «tapa», un tal González, quien en su primera entrevista dijo que él no va a recorrer el país pidiendo votos, de lo que se puede inferir que no aspira a ser presidente, él se conforma con ser tapa.
Entre tanto, Manuel Rosales cruzó el puente sobre el Lago y llegó a Maracaibo con las tablas en la cabeza, la campaña de destrucción mediática que le hizo la Machado lo sacó del juego de la oposición guadosista. ¿Cuál será su próximo paso?
La derecha no tiene un proyecto político que presentarle a la nación, no tiene programa, ni estrategia electoral, cabe advertirles lo que hace varios siglos dijo el filósofo Séneca: «cuando un barco no sabe adónde se dirige, ningún viento le es favorable».
La derecha no ganará la elección presidencial porque ellos son los que pidieron sanciones, los que promovieron invasiones mercenarias, le han hecho daño a la familia venezolana, y la gente lo sabe…
El otro factor de la oposición presentó varias candidaturas presidenciales, pero la verdad sea dicha, es que andan como papagayo sin cola.
Ahora bien, el verdadero candidato oculto es el imperialismo, el que reimpuso las sanciones el 18 de abril a nuestra industria petrolera, y amenaza al pueblo de Simón Bolívar, maniobra para tratar de impedir lo que ya saben que va a pasar: Nicolás Maduro ganará la elección del 28 de julio de manera contundente.
Está claro que el día de la elección la ultraderecha va a cantar fraude, con el propósito de desconocer la decisión soberana del pueblo, es evidente que la oligarquía no entiende que en este país, la legitimidad del proceso electoral quién la otorga es el pueblo, y no el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
No obstante, ya es hora que los «halcones» de la administración Biden comprendan que Venezuela no se rinde, que este pueblo bolivariano y profundamente chavista, de nuevo, hará historia el 28 de julio.
