“Con la firma de los acuerdos estamos dando un primer paso para el levantamiento de todas las sanciones, la recuperación progresiva del bienestar social, el crecimiento económico, la consolidación de la paz y la democracia, en el marco de la soberanía plena y la independencia nacional”.
Con estas palabras el Presidente Maduro sintetizó la trascendencia de los acuerdos firmados en Barbados el 17 de octubre, entre el Gobierno Bolivariano y una de las plataformas de la oposición, mediante los cuales se plantea de manera conjunta: el levantamiento de las sanciones económicas; la defensa de nuestra soberanía sobre el Esequibo; y la ratificación de las plenas garantías electorales existentes, conforme a las leyes de la República, además, del compromiso de reconocer el triunfo a quien salga victorioso en las elecciones presidenciales del 2024.
El miércoles 18, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció la suspensión por seis meses de las sanciones económicas, lo que posibilitará la exportación de nuestro petróleo y gas y las transacciones financieras del BCV y del Banco de Venezuela, lo que significa que será posible acelerar la recuperación de nuestra economía y reimpulsar las misiones sociales.
Un triunfo político contundente del Presidente Maduro y la confirmación de dos verdades: primera: Estados Unidos aplicó las sanciones para provocar caos en el país, y segunda: el plan de crear un gobierno espurio fue derrotado por la unidad del pueblo.
Los acuerdos alcanzados son un primer paso, y al mismo tiempo constituyen un llamado a seguir luchando por el levantamiento definitivo de las sanciones, ahora, con un inmenso respaldo internacional que da cuenta de la fortaleza de la Revolución Bolivariana.
No obstante, no se hicieron esperar las amenazas del gobierno de EE.UU., que fueron respondidas de inmediato por Jorge Rodríguez:
¡Nosotros no somos chantajeables!
