El problema principal de nuestra economía son las sanciones aplicadas por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, lo que representa una agresión sin límite contra Venezuela, y es un factor que no se puede dejar de lado a la hora de estudiar la economía nacional, sus falencias y sus perspectivas.
Son los mercanchifles de la ultraderecha, disfrazados de economistas, los que sostienen que las causas de la situación económica del país, hay que buscarlas en otras vertientes y no en el acto criminal de las sanciones.
La realidad indica, sin lugar a dudas, que las sanciones entorpecieron la línea de ascenso del crecimiento sostenido de la producción, hasta el momento en el que Estados Unidos inicia la fase de «quebrar» nuestra economía, para luego asaltar el poder, con el apoyo de los vendepatria, que aún andan por ahí, viendo a ver qué inventan para el 10 de enero.
También las sanciones trastocaron el Estado de Bienestar Socialista, que inició el Comandante Chávez, apenas se puso la banda presidencial.
La nueva política económica delineada por el Presidente Maduro en agosto de 2018, fue y es la respuesta correcta a la ofensiva imperialista
Está vez, nos referiremos, solo a una de las vertientes: la ciencia y la tecnología puestas al servicio de la producción, del manejo exacto de las informaciones que emanan del mercado, del sistema Patria, que es una innovación en la cuál se registra una relación Estado – Sociedad, nunca antes conocida.
La ciencia para que la distribución de una parte del ingreso -como es la renta petrolera -, sea: identificada, priorizada, controlada y ejecutada por las comunidades es uno de los desafíos que tenemos por delante, que no es otra cosa, que las nuevas tecnologías puestas al servicio del Poder Popular, por fortuna, para todos los que aquí vivimos, Nicolás está al mando.
La unidad de los trabajadores de las empresas básicas con los productores del campo, las alianzas con el empresariado patriota y las comunidades incorporadas de mil maneras a la producción, distribución y readecuación del consumo, es la clave de una nueva economía.
La renta petrolera seguirá teniendo un lugar en la economía venezolana, según nuestro criterio, su destino debe estar dirigido a un renovado aparato educativo y al desarrollo de la ciencia y la tecnología a gran escala.
Venezuela le está ganando la partida a los que quieren destruirla.
¡Nosotros Venceremos!
