“Mi patria y sus caseríos,
BOLÍVAR, LIBERTADOR. Aquiles Nazoa.
sus petróleos torrenciales,
sus comarcas vegetales
y su tumulto de ríos,
salinas y labrantíos,
animales de labor,
llanto, júbilo y sudor
de esta tierra y de su gente,
se llaman sencillamente
Bolívar libertador.”
24 de julio de 2024,abrazar la idea de Simón Bolívar, El Libertador, a horas de definirse el devenir de la República, no es mérito menor. ¿Cuál es el riesgo que pesa sobre la Patria? ¿Qué tiene que decirnos Bolívar hoy? Un párrafo de un trabajo del historiador Alexander Torres Iriarte, publicado en el portal web redangostura.org.ve, bajo el titulo, “Ser bolivarianos”, que nos abre un camino hacia lo que debemos valorar: “Un Estado consustanciado con la idea de justicia bolivariana es garante de la vida, la educación, posibilidades de trabajo, la vivienda, el vestido, la salud y el respeto en general de todos los derechos ciudadanos. La protección contra la especulación y la explotación perversa de los pudientes sobre las mayorías necesitadas son dos máximas del Libertador de gran significación contemporánea. De tal manera que un Gobierno inspirado en la doctrina del Hombre de las dificultades debe generar relaciones sociales y económicas de justicia, equidad e inclusión social, bases de la participación democrática y auténticamente revolucionaria. Ser consecuente con este principio bolivariano va más allá de un decálogo de buenas intenciones, es crear prácticas diarias justas independientemente de la procedencia social, política, económica, cultural o sexual del venezolano”. Entonces, ¿Qué defendemos este domingo 28 de Julio con el voto dado a Nicolás Maduro? ¡La idea suprema del Libertador!; «El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”.
El poeta Gustavo Pereira, en una entrevista al canal de noticias RT, precisaba: «Por lo general son los estamentos dominantes los que imponen sus héroes en concordancia con sus intereses (de allí la presencia de los falsos héroes), pese a que los pueblos reconocen a los verdaderos, que convierten en inmortales». No tenemos duda de que el venezolano y la venezolana de a pie cuando esté frente a la máquina de votación sabrá reconocer en Nicolás Maduro al héroe inmortal que es Bolívar, inclinando a favor la balanza histórica. Los apellidos nos impusieron a su Bolívar, encrastado en el Panteón Nacional, para asegurarse que esté bien muerto, tal como dice, la letra de “Bolívar Bolivariano” de Alí Primera en su diálogo con un niño que abraza el futuro de la Patria. Esa clase, la de los Apellidos, nos pintó al Bolívar derrotado, decepcionado, acosado, al que decía que había arado en el mar. Pero el venezolano y la venezolana de a pie se encargon de mantenerlo con él, victorioso, humano, culto, enemorado, parrandero y valiente, aquel que cruzó el paramo andino no para conquistar sino para liberar a otras naciones. Ese fue el Bolívar que le abrió camino a Hugo Chávez y hoy reafirma a Nicolás. ¡No nos dejemos quitar al BOLÍVAR ANTIIMPERIALISTA!
Recordemos en el instante de estar frente a la máquina de votación aquella línea de Chávez sobre Bolívar, en esa búsqueda de la esencia del revolucionario, “el despeje de la misteriosa incógnita del hombre en libertad”: “Y nuestro Bolívar, cincuenta y seis años antes que Marx, lo señalaba con meridiana claridad desde Angostura, en 1819: “Mi opinión es, legisladores, que el principio fundamental de nuestro sistema depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practicada en Venezuela (…). La naturaleza hace a los hombres desiguales en genio, temperamento, fuerzas y caracteres. Las leyes corrigen esta diferencia porque colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, le den una igualdad ficticia, propiamente llamada política y social. Es una inspiración eminentemente benéfica, la reunión de todas las clases en un estado, en que la diversidad se multiplicaba en razón de la propagación de la especie. Por este solo paso se ha arrancado de raíz la cruel discordia. ¡Cuántos celos, rivalidades y odios se han evitado!”. Nos señalaba Hugo Chávez que en estas ideas de Bolívar estaban “las razones por las cuales, mientras más estudiamos la historia de las ideas, mientras más profundizamos y comprendemos a los grandes pensadores de y por la humanidad, desde Cristo hasta Fidel, cada día, con mayor fuerza y arraigo, nuestra Revolución es más Bolivariana que nunca!”.
Los Apellidos lo tienen claro, Bolívar (uno de los tres majadareos de la historia pintados por Juan Alberto Jaimes, junto al Quijote y Jesucristo), es para ellos el gran enemigo a vencer. Estan claro que esta es la fuerza que ha puesto a girar la carreta de la historia, es la idea fuerza que ha permitido a nuestro pueblo salir airoso en estos 25 años de Revolución. Ellos, los Apellidos saben que la idea bolivariana rompe las cadenas a las que nos sometieron. Aquellos de ayer que borraron a través del Decreto de Carmona la idea Bolivariana de la Constitución y celebraban con gritos y champaña la desintegración de la nación en cada artículo de aquella funesta “Acta de Constitución del Gobierno de Transición Democrática y Unidad Nacional”. Son los mismos que hoy esperan la oportunidad para borrarle la octava estrella a la bandera e ir blanqueando los colores del tricolor nacional para hacerla lo más parecida posible a la bandera de quienes “parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias, en nombre de la libertad”. Fresca esta en la memoria aquella imagen de Sebastian Piñera junto a Trump en la Casa Blanca, con Piñera sosteniendo un papel con la imagen de la bandera de Estados Unidos fusionada a la bandera chilena. Esta ultraderecha es un sola. Para los Apellidos, eliminar la Milicia Bolivariana, esencia de la nueva Fuerza Armada Nacional Bolivariana, no es un mera amenaza, saben que con ello quiebran la Doctrina Militar Bolivariana y uno de los pilares que soportan a la Revolución, la Unión Civico-Militar.
El 28 de Julio, el domingo de las definiciones, habrá ante nosotros, en la máquina votación, dos modelos contrapuestos, uno, el PROYECTO BOLIVARIANO, de inclusión y futuro; la Venezuela heroica de resistencia y constancia que ha hecho frente al Bloqueo y las sanciones que afectan a cada hombre y mujer de esta Patria. Del otro lado, el “Plan Venezuela Tierra de Gracias”, ese que vuelve a hipoquetar la nación, la que arrebatará la moral y las luces a quienes hoy tienen la oportunidad de acceder a la universidad, a quienes la educación pública y gratuita los pone de cara al futuro. La Venezuela sin protección a sus trabajadores, sin la pensión para sus jubilados. La Venezuela sin su industria petrolera, cedida a los intereses de Washington.
Recurrimos nuevamente a las líneas de Alexander Torres Iriarte para comprender a qué rostro de Bolívar encontraremos el 28 de Julio. Bolívar, nos señala: “No fue un Dios, un ser impoluto, sin error o carencias. Tampoco fue un ser aprendido, que nació con el don de mando y un pensamiento universal. Bolívar no es aquel personaje únicamente expresado en la seriedad de las estatuas, o en la solemnidad de los panteones y museos. Tampoco solamente la efigie grabada en nuestras monedas. O el de los coloridos billetes nacionales”. Tal como nos indica Torres Iriarte, colocar a Bolívar que “el mantuano caraqueño fue de carne y hueso no minimiza su grandeza, al contrario, lo coloca en la justa perspectiva de evaluar una existencia consagrada a un ideal, a un proyecto trascendental”. Es ese, nuestro Bolívar, que encontraremos al votar por Nicolás Maduro Moros, es el Bolivariano que encontraremos ante la pantalla de la maquina votación, el discipulo de Hugo Chávez que ha cultivado como Bolívar, la constancia en el desamparo y la audacia en la dificultad.
Este domingo 28 de Julio, Simón Bolívar camina al lado de Nicolás de la mano de Chávez y su pueblo.
