La vocera de la ultraderecha se la pasa amenazando al pueblo. Pareciera que le divierte crear zozobra y disfruta que su nombre, María Corina, sea asociado al caos, a la violencia y a los comanditos del terror.
Si retorna al país o no lo hace es su problema; a la mayoría de las venezolanas y los venezolanos eso no nos importa. Tenemos asuntos más importantes que atender y un nuevo consenso político que fortalecer: el que se genera a partir del diálogo que está en curso.
«La primera verdad que hay que subrayar a la hora de analizar la situación política de Venezuela es que la que atiende el teléfono en Miraflores es la Presidenta de la República, Delcy Eloína Rodríguez.»
Machado lo que está es desesperada, no pega una. Si alguna vez tuvo brújula ahora la perdió por completo. La legitimidad institucional opera con claridad: el mandato de la Presidenta emana de una orden expresa del Tribunal Supremo de Justicia, la juramentación ante la Asamblea Nacional y la aprobación de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, que le hizo entrega formal del bastón de mando como Comandanta en Jefe.
Hace poco la vocera de la ultraderecha anunció que formará otra agrupación política. Puro marketing: sin una reunión, ni congreso, ni conferencia colectiva; sin definir una ideología, un programa, nada de nada. Pura bulla.
Esa nueva plataforma surge por el fracaso estrepitoso de la reunión que sostuvo en Panamá, precisamente con quienes hoy están sentados dialogando con el Gobierno Bolivariano. Es decir: ¡quedó como la guayabera!
«La recuperación de la economía, el restablecimiento del Estado de Bienestar y la paz de la República constituyen las bases del gran consenso nacional; un proceso al que solo la facción ultraderechista se opone.»
Venezuela le dice SÍ al diálogo, NO a la guarimba.
