Por Miguel Ernesto Salazar
Para que no se nos adelanten al planteamiento que vamos hacer, el dilema de María Corina Machado no está relacionado ni con el chicharrón sin pelos, ni la duda que le quita el sueño, aceptar la invitación de Diosdado Cabello a ocupar una silla en primera fila en el programa “Con El Mazo Dando”. El dilema de la menor de los Machado Zuloaga geográficamente se ubica entre la Norte 10 y la Norte 8, de la esquina de Boleros a Miraflores, al final de la Av. Urdaneta en pleno centro caraqueño. ¿Cómo acceder al Poder: por la vía electoral o por la vía de la violencia? ¿Cuál narrativa construye que le permita acumular en su lucha por la casa de Misia Jacinta?
Hace unos días desde Brasil el Presidente Luiz Inácio Lula da Silva, en el marco de los preparativos del Encuentro de Presidentes de Suramérica, dejaba descolocado al bloque conservador del país, entre ellas a María Corina Machado, a los conservadores y uno que otro “progre” de la región. “Compañero Maduro, usted sabe la narrativa que se construyó sobre Venezuela: la de antidemocracia, del autoritarismo. Cabe a Venezuela mostrar su propia narrativa, para que las personas puedan efectivamente cambiar de opinión”, fue lo dicho por Lula que cayó como balde de agua fría a más de uno.
¿Cuál es la narrativa de María Corina Machado? Pareciera que la narrativa construida en las últimas décadas por la dirigente de Vente Venezuela coloca en entredicho su participación en un proceso electoral organizado por el CNE, llámese este “primarias de la oposición” o elecciones presidenciales. “La Salida” sigue siendo una sombra sobre la Machado, tal como lo expresó en años recientes, “la crisis venezolana no es electoral”. Para ella era una necesidad la de organizar una “operación de estabilización y paz” liderada por aliados internacionales que concretará el “cese a la usurpación” mediante acciones disuasivas. Y en su momento incluso fue clara con esta posición, “la única condición previa para que haya un proceso electoral es el cese de la usurpación”.
Recordemos aquello lanzado a principios de este año, “#PrimariasSinCNE” y las condiciones que el representante de la Machado (Roberto Abdul) ha puesto en la Comisión Técnica de las Primarias (Comisión Nacional de Primarias), cero maquinitas, ampliación del registro, cero auditorías (quemar el material electoral es una obsesión de quienes acompañan a este sector de la oposición) y que votan los de afuera. El pasado viernes incluso, las elecciones de autoridades de la Universidad Central de Venezuela revelaron la fotografía de las primarias de la oposición. Trancaron un juego que tenían ganado. Como dice el refrán, “si no vas a planchar, no arrugues”, para qué tomarse la molestia de participar en la Comisión Nacional de Primarias, si vas a bajarte del barco a última hora.
La narrativa de María Corina Machado no pega con las primarias, desde la corte celestial ha sido ungida para traer la luz a Venezuela, “esta es una lucha que trasciende lo político, que va a lo espiritual. Una lucha entre el bien y el mal”. Interesante será esperar el próximo debate, “Hablan los candidatos”, que se llevará a cabo en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), el próximo 12 de junio, en donde además de la Machado, participaran; Carlos Prósperi, César Pérez Vivas, Delsa Solorzano, Freddy Superlano, María Corina Machado, Roberto Enríquez y Tamara Adrián.
Pero la narrativa construida por María Corina Machado de cara a la vía electoral no es propiedad intelectual y exclusiva de Vente Venezuela, sobre ella actúan otros sectores vinculados a la cúpula de la Iglesia Católica venezolana encabezada por los Jesuitas. “¿Es imprescindible la cooperación del CNE para la organización de la Primaria?” Es una pregunta que se han hecho y que ha encontrado un largo eco, ¡No! “¿Tiene la Comisión Nacional de Primarias los recursos para organizar una Primaria sin la cooperación del CNE? Nuevamente se escucha entre el cónclave eclesiástico un ¡Sí! ¿Habrá una partida contemplada para tal fin de los 364 millones de dólares que Washington le ha puesto a disposición de la oposición? A este mal pensamiento se le han anticipado los oráculos espirituales de Montalbán: “es predecible que el Gobierno intentará atacar la Primaria cuestionando el origen de los recursos”. “¿Está el CNE cooperando con la Comisión Nacional de Primaria para lograr organizar una Primaria exitosamente?” Como aquel “te queremos Pedro”, el coro se apodera del púlpito con un estruendoso, ¡No! “¿En caso de que haya un acuerdo entre el CNE y la CNP para la organización de la Primaria se garantiza su éxito?” Otro estruendoso ¡No!, ¿Por qué? “Porque la principal limitación que existe para poder contar con la cooperación constructiva del CNE es su falta de independencia”.
Las dudas profundizan la narrativa y la van arrastrando a su destino. Aunque María Corina Machado y los oráculos espirituales de Montalbán saben que el uso del captahuella no violan el derecho al voto ni que las maquinas de votación alteran los resultados de la votación, ambos se empeñan en dejar claro que la desconfianza de los opositores en el CNE es un hecho prácticamente irreversible (ellos mismos se han encargado en los últimos años de asegurarse que este sea así). Ellos saben que las primarias de la oposición organizadas por el CNE proporcionan nuevos elementos para validar los argumentos de Lula, señalados al inicio de este trabajo.
Pero como nunca falta alguien que avive las brasas, desde un rincón del cónclave, Monseñor Ulises Gutiérrez lanza un de esos artefactos vendidos en la casa mágica, ¿Y si no hay Primaria? ¿Cuál es el otro mecanismo para que la oposición vaya a la próxima elección de 2024 con un candidato unitario? Dentro del cónclave espiritual, un sector tolera la idea de concebir las Primarias como “la principal estrategia de la oposición contra la estrategia divisionista del gobierno, y la única que hoy luce con alguna probabilidad de éxito para tener un candidato unitario” pero otro sector acaricia la idea del Consenso. Sobre este, tienen la mirada puesta tanto María Corina Machado como su principal rival, Henrique Capriles Radonski.
“Ellos están dispuestos a todo y nosotros también”, afirmaba hace poco María Corina Machado en uno de sus recorridos por el estado Falcón. La narrativa, en la opción de María Corina Machado se construye desde dos aguas, algo parecido al fenómeno natural que nos brinda la confluencia del Río Orinoco y el Río Caroní. Las fuerzas de ambos ríos ceden ante el más caudaloso, unificándose a pocos metros de sus confluencia. Esto nos recuerda a la máxima de Trump, todas las opciones están sobre la mesa.
Para María Corina como para la caverna yanqui, todas las opciones están sobre la Mesa. Elecciones o violencia, “como quien dice”, ser o no ser esa es la cuestión.
