Por Miguel Ernesto Salazar.
Al conmemorarse 10 años de la siembra del Comandante Hugo Chávez ¿Cuál es el legado o herencia por la que el pueblo bolivariano debe luchar? Hace unos días, Rafael Ramírez, uno de esos del grupo de conversos que reclama para sí el legado del Comandante Chávez, publicaba: “el Chavismo tiene que reagruparse y recuperar su esencia revolucionaria para ser un actor fundamental en el cambio político que -más temprano que tarde- ocurrirá en el país con la caída de maduro”. Está claro que para quienes reclaman la paternidad del chavismo para colocarlo como instrumento de negociación para un era post chavista que garantice la transición a un modelo de corte neoliberal tienen como objetivo principal, erosionar el voto chavista, diluirlo para con ello aniquilar el Proyecto Bolivariano. Muerto el perro se acaba la rabia, en una idea que retumba sobre el Salón Oval. Su primera tarea ha sido emplear todo los medios para colar en la narrativa venezolana el “ismo” como ruptura ideológica con el Proyecto Bolivariano, de allí el fulano concepto creado del “madurismo”. Insinúa el autor del “rojo rojito” (lema empleado por Ramírez para garantizar la toma del testigo, con Chávez fuera de la presidencia de la república) que el “madurismo ha hecho mucho daño y tiene las manos manchadas de sangre, no podrá mantenerse como propuesta política de derecha, ha fracasado y será sustituido por los mismos factores que hoy pactan en secreto con el gobierno”. Coloca de esta manera al enemigo público número uno de chavismo, al “madurismo”, concibiéndolo como el que transgrede y distorsiona la idea de Chávez. Partamos inicialmente de la máxima, eso que tratan de colocarnos en la sien, el “madurismo”, no existe, no es más que una concha de cambur que deja caer Ramírez al piso para que el desprevenido y el confundido la pise, resbale y se lleve su buen golpe.
Pero volvamos la pregunta central ¿Cuál es el legado o herencia por la que el pueblo bolivariano debe luchar? Despejando esta interrogante podremos visualizar con certeza para no pisar la concha de cambur dejada por Ramírez y de quienes le han encomendado tal tarea.
En febrero del 2009 quedo registrada la intervención del Comandante Hugo Chávez tras conocerse los resultados del referendo aprobatorio de enmienda constitucional. En su discurso, la noción sobre la Patria queda reflejada como pilar del Proyecto Bolivariano. Sobre una cita del poeta Jorge Luis Borges plasma la idea y la convocatoria nacional para construcción del nuevo proyecto histórico, “Todos somos la Patria, todos y todas somos la Patria”. Y cita a Borges aquella tarde señalando: “No es un día, la Patria no es un tiempo, la Patria es verdaderamente un hecho perenne (…) no es el tiempo, es un hecho perdurable, la Patria es un hecho y un vivir para siempre”. Y agregaba el Comandante Chávez: “Estoy hablando de la Patria y la necesidad de que la hagamos perpetua nosotros como pueblo, como constructores. La Patria o es una o no lo es; y agregamos nosotros, con más claridad en el horizonte, la Patria venezolana o es socialista, o nunca será una Patria perpetua. La Patria socialista”. Y así le añadía otro elemento a la idea de Patria, porque el Comandante Chávez no hacía referencia a cualquier Patria sino aquella cimentada sobre la idea del Socialismo y tampoco se refería a cualquier Socialismo sino aquel construido desde la singularidad de la realidad venezolana. Sin rubor alguno y sin temor hay que echar la palabra e insistir que el Socialismo es la alternativa para que un nuevo mundo sea posible.
Un Socialismo que se hace camino desde la transformación de la humanidad, a lo que el propio Chávez le coloco el dedo sobre la llaga: “la lucha por cambiar el espíritu, los valores, el espíritu deformado por el capitalismo, el individualismo, el egoísmo, la explotación de unos por otros, todo eso hay que… necesario es transformarlo y crear un nuevo espíritu el del socialismo pues, el espíritu de la solidaridad, de la fraternidad, de la cooperación, de la igualdad verdadera, del amor”. Y sobre lo cual sentenciaba “Ahora, hay que meterle tanta fuerza, hay que inyectarle para que esa posibilidad de cambio histórico, verdadero como decía Martí, que solucionemos el verdadero problema del cambio histórico, el cambio de espíritu, para que eso ocurra, hay que inyectar mucha fuerza espiritual; no es dinero, ni cambio de forma, inaugurar la sede, como no, eso es muy importante, pero es… la inyección espiritual; y bueno, estamos hablando del arte, cuáles son las expresiones del espíritu; si el espíritu lo concibiéramos como un ente físico que no lo es, pero si lo concebimos como, como se refleja el espíritu, como una lámpara se refleja a través del arte”. ¡Inyección espiritual! Y no decimos desde el punto de vista religioso, por ejemplo, cómo entendemos cárganos del Espíritu Comunal.
Como un buen guevarista, hay un trabajo del Che que vale la pena señalarlo para comprender las palabras de Hugo Chávez, en la obra “El socialismo y el hombre en Cuba” (1965), el Che indica, “Las leyes del capitalismo, invisibles para el común de las gentes y ciegas, actúan sobre el individuo sin que este se percate. Solo ve la amplitud de un horizonte que aparece infinito. Así lo presenta la propaganda capitalista que pretende extraer del caso Rockefeller —verídico o no—, una lección sobre las posibilidades de éxito”. Añade el Che, “La nueva sociedad en formación tiene que competir muy duramente con el pasado. Esto se hace sentir no solo en la conciencia individual en la que pesan los residuos de una educación sistemáticamente orientada al aislamiento del individuo, sino también por el carácter mismo de este período de transición con persistencia de las relaciones mercantiles. La mercancía es la célula económica de la sociedad capitalista; mientras exista, sus efectos se harán sentir en la organización de la producción y, por ende, en la conciencia.”
Sobre este aspecto, hay un pasaje de este trabajo del Che que es incluso es más revelador, “Se corre el peligro de que los árboles impidan ver el bosque. Persiguiendo la quimera de realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo (la mercancía como célula económica, la rentabilidad, el interés material individual como palanca, etcétera), se puede llegar a un callejón sin salida. Y se arriba allí tras de recorrer una larga distancia en la que los caminos se entrecruzan muchas veces y donde es difícil percibir el momento en que se equivocó la ruta. Entre tanto, la base económica adaptada ha hecho su trabajo de zapa sobre el desarrollo de la conciencia. Para construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo”. Y si la duda entumeciera al lector, el Che termina con precisar: “…en momentos de peligro extremo es fácil potenciar los estímulos morales; para mantener su vigencia, es necesario el desarrollo de una conciencia en la que los valores adquieran categorías nuevas. La sociedad en su conjunto debe convertirse en una gigantesca escuela”. En el caso venezolano desde la llegada al poder del Comandante Chávez en 1998, el de Sabaneta imprimió una fuerza y tiempo a lograr los niveles de conciencia que hoy sostienen la defensa del Proyecto Bolivariano y sus logros a lo largo de más de 20 años.
Sobre la idea central del Comandante Chávez y la idea guevarista sobre el contexto en el cual se desarrolla el hombre nuevo, otra idea, pero esta vez en tiempos de una nueva época. Xi Jinping, líder del Partido Comunista Chino y presidente del gigante asiático, precisa lo que es la contradicción principal en la edificación del socialismo con peculiaridades chinas en pleno siglo XXI, “con la entrada del Socialismo con peculiaridades chinas en la nueva época, la contradicción principal de la sociedad de nuestro país ha pasado a ser la que existe entre la creciente demanda del pueblo de una vida mejor y el desarrollo desequilibrado e insuficiente”. Agrega Jinping que el pueblo chino ha elevado su demanda no solo referente sobre la vida material y cultural, “sino también las exigencias cada vez más numerosas en varios ámbitos, entre ellos los de la democracia, el imperio de la ley, la equidad, la justicia, la seguridad y el medio ambiente”. Y termina el máximo líder de China que esta contradicción principal en el seno de la sociedad china constituye un cambio histórico que afecta a la sociedad en su conjunto y que plantea nuevas exigencias sobre las tareas emprendidas por el Partido Comunista de China y el Estado.
No nos jugamos entonces en el 2024 tan solo el legado dejado por el Comandante Chávez, entendiendo esta como un enunciado perdido en las discusiones de una cafetería o bajo el calor de un toldo rojo, no nos estamos jugando un proyecto político nacional sino que se expone ante el enemigo el proyecto histórico, ese que transcendió fronteras y se colocó como farol de los pueblos del sur a nivel planetario. Chávez no solo reivindico el Socialismo como alternativa al Capitalismo en el campo de las ideas sino que incluso lo coloco como oferta electoral sobre la cual el pueblo venezolano lo respaldo con su voto obteniendo la victoria. Y tal vez Ramírez tenga razón cuando dice que el chavismo debe “reagruparse e identificar con claridad el camino de Chávez”. Pero reagruparse y encender las luces altas para salirle al paso a la oscuridad en que este grupo de conversos quieren llevarnos; Ramírez, Oscar Figuera, Oly MIllán, Héctor Navarro, el Chino Ferrer, Luisa Ortega Díaz y María Alejandra Díaz, entre otros tantos que permanecen bajo la sombra. ¡Que no nos descarrilen! Reconstruir la gran mayoría es la tarea en lo inmediato a emprender para vencer a quienes pretenden llevarnos a las tinieblas. Nuestro escapulario contra el mal Chávez nos lo ha dejado señalado: “Es el pueblo en la calle: es la revolución ganando nuevo impulso, nueva fuerza, nuevo espíritu, nuevas victorias, nuevos horizontes”.
Finalmente, como entender mejor sobre cuál es el legado por el que el pueblo debe luchar, las líneas de la profesora Maribel Prieto sobre Chávez se levantan por encima de los cantos de sirena de los conversos: “El Comandante, él respira, anda se mueve entre la gente, mira de reojo a las muchachas, grita el ojo, el imposible de pronunciar palabra. Es silencio y sudor de manos frías la impávida quietud de los labios es punto en la boca. Observo que va y viene cotidiano embriagado, cotidiano aparece detrás de las puertas, grita consignas a favor de la Revolución, del proyecto país en el que andamos, se lanza, discursos triunfales, hace malabares de soldado valiente, de guerrillero latinoamericano cantor popular. Yo lo veo a veces más (…) inalcanzable, nos ha nublado la adversidad, la vicisitud… sin cantar una balada al desamor, sin otras implicaciones metafísicas sin desdicha, sin más el abrazo, el puño erguido en señal de la victoria. Patria o muerte ¡venceremos! En el más leal de los sentidos”.
Tal como orientaba el Comandante Chávez, “Debemos seguir avanzando sin tregua en la batalla contra la pobreza, perversa herencia del Capitalismo. Viviremos y Venceremos!”, una inyección espiritual, en la lucha del pueblo por la Patria perpetua en su tránsito hacia el Socialismo.
