La unidad de la clase obrera

El Presidente Nicolás Maduro convocó a una Constituyente de la clase trabajadora y emitió una orden directa: en caso de un ataque imperialista se llamaría, de inmediato, a una huelga general revolucionaria.

La línea política expuesta por el líder bolivariano responde a las exigencias del momento histórico que enfrentamos, primero, la amenaza de invasión de parte de fuerzas extranjeras al territorio de la República, y segundo: la redefinición de las tareas estratégicas de la clase trabajadora, en el marco de las siete transformaciones.

Vale decir, a los trabajadores nos corresponde la tarea de dar un salto cualitativo en la recuperación de la economía y del bienestar social, y al mismo tiempo, estar en alerta ante la amenaza a la soberanía nacional.

Tareas de tal magnitud reclaman de la unidad de la clase obrera.

Es ineludible el debate sobre la necesidad de crear nuevas formas de organización de la clase trabajadora, toda vez, que existen nuevas formas de producción y nuevas formas de trabajo, la comprensión de esta realidad es un asunto teórico y práctico, y, además, cabe una pregunta: ¿es posible avanzar hacia una sola organización y un programa mínimo de la clase trabajadora?

Las y los trabajadores de este país tienen experiencia en levantar la producción en medio del bloqueo, los que están al frente de las empresas estatales estratégicas y los productores del campo, que le dieron una voltereta a la realidad y ahora solo importamos una pequeña porción de los alimentos.

Está claro que la unidad de la clase obrera es un componente esencial del consenso nacional por la Soberanía y la Paz, y al mismo tiempo, es la oportunidad de crear una economía asociativa y solidaria, que tenga como norte la Justicia Social.

Roy Daza

Militante del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), miembro de la Comisión de Asuntos Internacionales. Diputado a la Asamblea Nacional por el Estado Aragua (PSUV). Miembro de la Comisión Permanente de Política Exterior, Soberanía e Integración.