Hace apenas unos días, el ministro de Defensa de Israel declaró que los habitantes de la Franja de Gaza “son animales inhumanos y como tales los vamos a tratar”, la más nítida y atroz expresión de un criminal de guerra, la esencia misma del fascismo.
Una nueva fase de la resistencia del pueblo palestino contra la ocupación del Estado de Israel a su territorio tiene lugar en estos momentos, se contabilizan por miles los muertos y los heridos, una verdadera tragedia, que se inició desde el mismo momento que el movimiento sionista ocupó del territorio palestino y no respeta las decisiones tomadas por las Naciones Unidas, que no son otra cosa que la instauración de dos estados: Palestina e Israel.
Lo que está ocurriendo en Palestina es una masacre, es un genocidio, someter a una población a intensos bombardeos, quitarles la luz, el agua, los alimentos, es un crimen, y todo ello en un territorio, como el de Gaza, apenas un poco más grande que la ciudad de Maracay.
La guerra tiende a extenderse a toda velocidad, la Fuerza Aérea de Israel bombardeó los aeropuertos de Damasco y de Alepo, en Siria, atacó de la misma manera al sur del Líbano, mientras que en todas las ciudades del mundo se escucha un clamor unánime: cese a la ocupación israelí al territorio de Palestina.
Una paz justa y duradera pasa por reconocer la existencia misma de la nación palestina, de los derechos de sus ciudadanos, que día a día ven a sus ciudades, a sus calles, a sus casas, ocupadas por el ejército israelí, que recibe apoyo directo del gobierno de Estados Unidos.
De inmediato debe ponerse fin a los bombardeos, alcanzar un alto al fuego, establecer un corredor humanitario, y promover el diálogo. Respaldamos toda acción dirigida a alcanzar la paz, y ello significa que por la vía diplomática le sean restituidos los derechos inalienables de la nación Palestina. Nosotros estamos con Palestina.
