Pedimos a Dios Todopoderoso su misericordia, perdón y exaltación. Unimos nuestro corazón, nuestra fe, nuestra voluntad por un mundo mejor, “y que importa que yo no lo vea, eso no importa, lo que sí importa es que en los ojos de quienes lo vean en futuras épocas, palpite nuestra sangre”.

