¡Gringo! Te agarro en la bajadita.

Lo expuesto en Nueva York, a través de la cruda alocución de la presidenta encargada Delcy Rodríguez en la tribuna internacional de la ONU, no admite una lectura ingenua. El discurso despojó de argumentos a quienes aún albergaban la expectativa de un margen de maniobra diplomático convencional; expuso, simplemente, la correlación de fuerzas real.

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