Por Roy Daza – Diputado por el PSUV a la Asamblea Nacional
Si una o dos costureras tienen una empresa y producen diez, veinte, treinta piezas semanales, y cuentan con un crédito bancario, con una baja tasa impositiva de parte de la Alcaldía, con apoyo técnico en la administración, con equipos especializados en mercadeo, y si un grupo de tarea se encarga de la logística de la empresa, -y de otras similares- que puedan asociarse en segmentos muy específicos de la producción y la distribución, que les permite bajar los precios e incidir en el consumo, se estaría dando un salto cualitativo, en lo que algunos llaman economía popular, comunitaria, asociativa, o comunal.
El Presidente Maduro viene insistiendo en el desencadenamiento de las fuerzas productivas, ello requiere trabajo, ciencia y tecnología, eficacia gerencial y administrativa, y por encima de todo: planificación.
¿Cuáles son las fórmulas para apuntalar la economía asociativa sin renta petrolera, en condiciones de bloqueo, pero con la ventaja de contar con un Gobierno Bolivariano?
Las respuestas son múltiples, -y las hay-, no obstante es preciso señalar que lo prioritario es establecer que: es el pueblo el responsable de recuperar la economía, empleando sus dos palancas políticas: su Gobierno y su Partido Socialista Unido, alcanzar un mayor nivel de crecimiento productivo, y una redistribución del ingreso que se traduzca en prosperidad para la ciudadanía.
Todo eso pasa por dar un salto cualitativo en las empresas asociativas de producción, comenzando por el análisis de costo, una adecuada distribución de las tareas de sus componentes, una distribución de las ganancias que permita, por una parte, un ingreso semanal para cada trabajador, y al mismo tiempo, una parte para la reposición de capital.
Está muy claro que la principal ventaja de nuestra economía son las trabajadoras y los trabajadores. Llegó la hora de la economía popular.
