“…la culpabilidad de muchos de nuestros intelectuales y artistas reside en su pecado original; no son auténticamente revolucionarios. Podemos intentar injertar el olmo para que dé peras, pero simultáneamente hay que sembrar perales. Las nuevas generaciones vendrán libres del pecado original.”
Ernesto Che Guevara. El Hombre Nuevo en Cuba. 1965.
¿Qué es la materia inorgánica? Es una sustancia inorgánica que carece de átomos de carbono en su composición química, está formado por diferentes elementos entre los que el agua suele ser el más abundante. Son moléculas pequeñas y simples que no son fabricadas por los seres vivos sino por la naturaleza; es una materia completamente inerte.
En el caso que nos convoca hoy, esta explicación de química de bachillerato sobre la materia inorgánica, por alguna razón, se nos vino a la mente la última travesura gringa para quebrar al Chavismo, eso que han denominado LA OTRA CAMPAÑA, jalada por un grupo de INTELECTUALES INORGÁNICOS.
Esta suerte de materia fecal, agrupada en el duodeno de estos intelectuales inorgánicos, han hecho una muy mala copia de la “otra campaña”, lanzada por Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en México, que buscaba aglutinar un movimiento amplio contra el neoliberalismo. En esta oportunidad, este grupo de intelectuales inorgánicos, con Luis Bonilla-Molina al frente, le han dado continuidad a la campaña creadora de esa mentira que han inoculado por goteo, que llaman erroneamente el “madurismo” iniciada por Rafael Ramírez. Su objetivo no es otro que mellar la base chavista para dejarle la mesa servida a María Corina Machado y su banda de forajidos.
Desde Brasil, luego de haberse chuleado al Gobierno Bolivariano, Bonilla agrupa a los intelectuales inorgánicos, “los reaccionarios más activos de la península”. Antonio Gramsci hacia una separación de esta clase de intelectuales tradicionales con lo que él concebía como “INTELECTUALES ORGÁNICOS”, “no puede consistir más en la elocuencia, motriz exterior y momentánea de los afectos y de las pasiones, sino en mezclarse activamente a la vida práctica, como constructor, organizador, persuasor permanentemente porque no puro orador y, sin embargo, superior al espíritu abstracto matemático”. Gramsci afirma que “no se hace política-historia sin esta pasión, es decir, sin esta conexión sentimental entre intelectuales y pueblo-nación”, y en este caso de estos intelectuales inorgánicos, “ególatras”, que alimentan nuestro folklore político, están separados de toda realidad, desconociendo la multitud chavista que abraza una idea, diametralmente opuesta al panfleto denominado “La Otra Campaña” y que hoy le responde a una clase social, a la de los “apellidos”. No hay diferencia alguna entre este grupo de intelectuales inorgánicos y un intelectual de la clase hegemónica como un Mario Vargas Llosa. Tanto nadar para morir en la orilla.
Hace un tiempo en su cuenta X, Bonilla iba construyendo una narrativa como base previa a esta nueva campaña contra el chavismo: “En Venezuela ocurre una derrota histórica para la izquierda revolucionaria que apostó a integrarse en el progresismo y aceptar límites a su autonomía La izquierda revolucionaria existe hoy “fuera del sistema” y debe aprender la lección para reconstituirse como alternativa popular”. En otro tuit, la narrativa subía la vara: “En Venezuela la izquierda no está en el poder, sino una élite que secuestró narrativa, símbolos e historia de las luchas, a tal punto que hoy NO hay partidos legales ni candidaturas de izquierda Progresismos…”. Para el intelectual inorgánico, Nicolás Maduro es solo el autobusero, abrazado al neoliberalismo. “Todos los candidatos representan programa neoliberal con matices. Estas elecciones las quieren usar para llegar a un entendimiento entre la vieja burguesía cuarto republicana y la nueva burguesía quinta republicana. Los 13 candidatos no se inmutan porque no haya una candidatura de izquierda, popular ni revolucionaria porque esta candidatura representaría riesgo para sus intereses y un eventual acuerdo. Las elecciones como espacio para acordarse las burguesías”, escribe por uno de los grupos WhatsApp del conclave ilustrado.
Todo esto ha servido de antesala, “el pecado original” está consumado, al igual que MCM, la lucha de estos intelectuales inorgánicos es una lucha del bien contra el mal, de la luz contra la oscuridad. Desde las redes sociales, nos lanzan la máxima: “Un grupo diverso de activistas, ONGs, líderes políticos y estudiantes pro chavistas no maduristas, se reunieron en la plaza techada de la Universidad Central de Venezuela para lanzar “La Otra Campaña” (The Other Campaign). Este movimiento se dedica a defender los derechos humanos, exigir salarios justos, proteger el medio ambiente y desafiar al gobierno que se elegirá el 28 de julio”. El “Pro chavista no madurista”, deja ver la costura.
Ante el mundo, estos intelectuales inorgánicos se presentan como una suerte de dioses, el espíritu ególatra los eleva por encima de los mortales. “Unos y otros son responsables de este estado de cosas, unos y otros pretenden continuar con la destrucción del país y el despojo a los trabajadores. Unos y otros asesinan de manera artera la Constitución”, es el claro ejemplo de cómo han visto los toros desde la barrera toda su vida. “Pase lo que pase este 28 de julio”, es la solución para quedarse inmóvil ante el futuro, cada uno de los logros obtenidos bajo el signo de la lucha que nos hemos dado en esta revolución no significa nada para este puñado de intelectuales inorgánicos.
“La campaña necesaria”, “es una campaña desde abajo”, nos dicen. Aquí es donde nos iluminan, cada mujer y hombre que desde su territorio lucha por un mundo mejor, para ellos es un amo y señor, un burgués, porque los preclaros son ellos, nadie más, se nos presentan como los dueños absolutos de la verdad. “La Otra Campaña”, nos habla de un programa popular, ¿cuál? Un párrafo con un conjunto de generalidades es el programa: “Vamos detrás de un programa popular que recoja los anhelos y las luchas por nuestros derechos, de los que ningún candidato habla. Un programa popular que se proponga adecentar al país en medio de la corrupción y de la grosera rebatiña de las riquezas de la nación por parte de todas las élites. Un programa popular que demuestre que sí hay salida de este laberinto sin que el precio lo paguen los pobres. Que es posible salir de la crisis devolviéndole al pueblo su protagonismo, sus derechos, al trabajador, su salario, llamando a los millones de jóvenes que han tenido que irse del país para reconstruir entre todos la patria que nos quitaron. Que podemos volver a tener los derechos que en estos años nos han conculcado. Que es posible otra economía, sin explotación ni dominación, basada en la justicia y la solidaridad”. Dicho en el verbo balbuceante de Edmundo González Urrutia, “Los venezolanos merecen una vejez tranquila y digna, junto a sus familias. Unidos la vamos a construir”, no hay mayor diferencia. “¡La libertad está cerca!”, es un lema común, tanto para el intelectual inorgánico” como para el sector ultraconservador que aspira a desmembrar la patria.
Esta cagarruta de manifiesto nos dice, “el verdadero cambio solo será posible cuando los sectores populares vuelvan a ser protagonistas de la política y no solo espectadores o votantes”, pero basta que sectores populares en un grupo de WhatsApp de FOVEDE discrepen de la opinión del intelectual inorgánico, para ser expulsado del mismo. La orden de Bonilla con el libro «Se trata de la libertad» de MCM bajo el sobaco es contundente: censurar todo aquel que habla de política electoral. Esta es la democracia que practica la elite del intelectual inorgánico.
La Otra Campaña ha empezado por darle forma a su “comandito”, han terminado de ser poseídos por los “apellidos”, vendiendo su alma a los que saquearon Monómeros, CITGO y el oro venezolano, no les importa entregar el país a esta plaga de saqueadores porque el enemigo es Nicolás. La providencia le ha dado el poder para terminar la obra inconclusa juntos a los que alguna vez llamaron enemigos históricos.
Los pueblos no transitan la historia sin mojarse, la escriben con sacrificio. Los hechos históricos han demostrado cuáles han sido y son los pueblos condenados de estas tierras y quiénes son los autores de esta condena. Por más que se empeña el intelectual inorgánico en tratar de diluir al enemigo real de la mirada de quienes en el día a día labran un futuro alternativo, siempre encontrarán con quienes no reniegan de sí mismos en el medio de la tormenta. Dentro de la revolución todo, contra la revolución nada. La unidad, nuestra principal arma estrategica, es la que el intelectual inorgánico quiere diluir; nos toca defenderla, no dejar que nos las arranquen. La victoria es nuestra si la construimos entre todos, la esperanza está en la calle, esa que el intelectual inorgánico perdió hace mucho tiempo.
