Allende y la Democracia Revolucionaria, la Vía de los Pueblos del Sur al Socialismo.

Por Miguel Ernesto Salazar

A comienzos de esta semana, en el marco de la conmemoración de los 50 años del golpe militar contra el Salvador Allende y el Gobierno de Unidad Popular, buscamos aproximarnos a la idea democracia en el pensamiento de Allende y de los peligros que enfrenta la democracia revolucionaria (ya con apellido incorporado para que no se preste a confusión) ante el resurgimiento de una ola conservadora armada de un paquete neoliberal que atraviesa varios matices del ideario político, incluso en los llamados gobiernos “progre” como el de Boric en Chile.  En el artículo que publicamos bajo el título, “50 años después, democracia y unidad popular”, colocamos la gran interrogante lanzada por Allende 50 años atrás y que hoy sigue vigente, “¿Cuál será nuestra vía, nuestro camino chileno de acción para triunfar sobre el subdesarrollo?” que sin espabilar el propio Allende llegó a responder, la vía no es otra sino “el señalado en el programa de la Unidad Popular: el camino al socialismo en democracia, pluralismo y libertad”.  

El martes pasado, el presidente de Chile, Gabriel Boric, en el acto oficial de conmemoración de los 50 años del golpe, bajo el lema “Democracia Siempre”, acompañados de Tirios y Troyanos, decía luego de autorizar la represión por parte de Los Carabineros sobre chilenos que conmemoraban la vida de Salvador Allende, entre otras cosas, “proclamamos con mucha convicción que nunca más la violencia sustituya en nuestra convivencia el debate democrático. Y hoy decimos ante Chile y el mundo: Democracia, hoy y siempre. Así, en este contexto, nos encontramos ahora para recordar esa incómoda, pero imprescindible verdad a la cual tenemos que hacer frente, aquella que nos dice que la democracia no está garantizada y que todos los días debemos trabajar transversalmente para protegerla. Que con independencia de nuestras diferencias y de las coyunturas, por grandes que estas sean, hay un bien mayor que debe unirnos..  ¿Cuál es el bien mayor que debe unirnos? ¿La democracia? ¿Cuál democracia?

Boric aspira a que los chilenos y las chilenas, que el resto de Latinoamérica y el Caribe, comprendan que ese “bien mayor” debe ser protegido por personajes como el asesor presidencial especial para las Américas del gobierno de Joe Biden, el exsenador Christopher J. Dodd, quien por cierto estaba de visita al escribir este trabajo en Perú refrendando el apoyo de la Casa Blanca a la nefasta Dina Boluarte. ¿Debemos entonces entender que la democracia como “bien mayor” debe unir a Dodd, Boluarte y a Lula o a Petro? Un comunicado del Departamento de Estado de los Estados Unidos anunciando la visita de Christopher J. Dodd   a Chile pareciera comprender el llamado de Boric: “Esta visita reafirma el compromiso de Estados Unidos con la defensa de la democracia y la protección de los derechos humanos”. Otra intervención del vocero del Departamento de Estado, Matthew Miller, permite valorar cómo ve la Casa Blanca al gobierno de Boric: “Hoy, Chile es un modelo global de una democracia sólida en acción y un firme defensor de la democracia y los derechos humanos en el ámbito internacional”.

Gabriel Boric, y los cuatro expresidentes más, Eduardo Frei, Ricardo Lagos, Michelle Bachelet, y Sebastián Piñera han firmado esta misma semana un documento titulado Compromiso: “Por la Democracia, siempre”. Una primera parte del documento expone: “cuidar y defender la democracia, respetar la Constitución, las leyes y el Estado de Derecho. Queremos preservar y proteger esos principios civilizatorios de las amenazas autoritarias, de la intolerancia y del menosprecio por la opinión del otro”. ¡Cuidado! ¿Democracia Revolucionaria? Todo aquello al paradigma occidental de democracia es anticivilizatorio. ¿Cómo establecer la democracia como “un bien mayor” cuando el concepto e intereses son contrapuestos para la masa trabajadora y la fuerzas populares que rememoran la idea de democracia de Salvador Allende? Para quienes colocan los “principios civilizatorios” pretenden “enfrentar los desafíos de la democracia con más democracia, nunca con menos, condenar la violencia y fomentar el diálogo y la solución pacífica de las diferencias, con el bienestar ciudadano en el horizonte”.

En este trance civilizatorio al que nos expone el documento, “Por la Democracia, siempre”, hay una idea de Salvador Allende sobre la condición dialéctica entre imperialismo y subdesarrollo (Discurso pronunciado por Allende ante la Delegación de la Internacional Socialista – marzo 1973) que pudiera darnos luces para entender a lo que realmente estamos expuestos cuando nos colocan como estandarte de vida, como “bien mayor”, el concepto de la democracia occidental: Existe el subdesarrollo porque existe el imperialismo. Existe el imperialismo porque existe el subdesarrollo. Pero el hecho dramático, es que en la guerra caliente, en la guerra fría o en la aparente paz, siempre nosotros somos castigados”. Extrapolando esta idea de Allende, pudiéramos fácilmente interpretar que existe subdesarrollo porque existe la democracia occidental. Existe democracia occidental porque existe subdesarrollo. Es difícil, bajo la lógica de los firmantes del acuerdo chileno sobre la democracia, comprender el “bienestar ciudadano en el horizonte”, cuando el horizonte está patentado con un modelo de democracia que excluye a las grandes mayorías de las tomas de decisiones en los diversos aspectos donde está involucrada el conjunto entero de la sociedad.

La idea de Allende de democracia, apunta hacia el modelo, sobre cuál paradigma se despliega el concepto de democracia. Coloquemos un ejemplo, la ciencia, la tecnología, es una palanca para el desarrollo de la democracia occidental, qué hace la diferencia en el modelo de democracia revolucionaria. Una intervención de Allende ante el Congreso Chileno, el 21 de mayo de 1971, nos coloca el foco: “Científica y tecnológicamente hace tiempo que es posible crear sistemas productivos para asegurar a todos los bienes fundamentales que hoy sólo disfrutan las minorías. Las dificultades no están en la técnica y, en nuestro caso por lo menos, tampoco residen en la carencia de recursos naturales o humanos. Lo que impide realizar ideales es el modo de ordenación de la sociedad, es la naturaleza de los intereses que la rigieron hasta ahora, son los obstáculos con que se enfrentan las naciones dependientes. Sobre aquellas situaciones estructurales y sobre estas compulsiones institucionales debemos concentrar nuestra atención”. Lo que es lo mismo para la ciencia y la tecnología, es para lo económico, lo cultural, lo político. ¿Sobre cuál modelo de democracia construimos la estructura de un nuevo concepto de Estado y Sociedad? Pongamos la mirada sobre el ahora, durante dos días en Cuba, se estará llevando la Cumbre del G77 más China. Más de un centenar de naciones tendrán voz en La Habana para debatir sobre “Retos actuales del desarrollo: Papel de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación”, sobre cuál modelo de democracia fijarán los cimientos para hacer frente a los retos que plantea el mundo del siglo XXI.

La idea de Democracia de Allende centrada “en el hombre, sus necesidades y sus aspiraciones” es negada de plano por quienes han envejecido al lado del modelo de democracia occidental y pretenden que el pueblo, que la sociedad envejezca a su lado. La Democracia Radical es una amenaza para el Imperialismo en cuanto esta ofrece y abre un nuevo camino alterno a lo que por siglos nos siguen imponiendo. Ante la amenaza, el imperialismo va creando mecanismo de defensa, recicla paradigmas fracasados, como el neoliberalismo. Para ellos, personajes como Gabriel Boric o Nayib Bukele, un Javier Milei o un Benjamín Rausseo, una Dina Boluarte o María Corina Machado, un Capriles o un Lasso, son empleados para torpedear cualquier intento del pueblo en tomar otro camino. Cada quien, a su manera y con sus discursos, tiene la tarea común de maquillar o colocar nuevos epítetos al concepto de Democracia para regenerarla.

La “vía chilena al Socialismo”, no quedo enterrada sobre los escombros de La Moneda, en pleno siglo XXI, muestra un camino andar, la Democracia Revolucionaria, es la nueva vía Latinoamericana y del Caribe, de los pueblos del Sur al Socialismo. Paralelamente a la imposición de una nueva Guerra Fría, nos imponen una nueva edición del “Fin de la Historia”. Para ello tenemos una guía que mostrar al mundo desde Venezuela, con su proyecto de Revolución Bolivariana, inacabada, imperfecta, asediada, pero firme: “…refundar la República para establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado, que consolide los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley para esta y las futuras generaciones; asegure el derecho a la vida, al trabajo, a la cultura, a la educación, a la justicia social y a la igualdad sin discriminación ni subordinación alguna; promueva la cooperación pacífica entre las naciones e impulse y consolide la integración latinoamericana de acuerdo con el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos, la garantía universal e indivisible de los derechos humanos, la democratización de la sociedad internacional, el desarme nuclear, el equilibrio ecológico y los bienes jurídicos ambientales como patrimonio común e irrenunciable de la humanidad; …”. (Preámbulo de la Constitución de la República de Venezuela).

A propósito de quienes anhelos, pensamos y repensamos a la Democracia Revolucionaria como expresión genuina del Socialismo, quiero cerrar este trabajo evocando a Víctor Jara, 50 años después de su asesinato, reafirmar su compromiso por un mundo mejor es una obligación: “Yo creo que ser comprometido en realidad es estar, en la raíz del pueblo, en sus acontecimientos y en su corazón”.   


Nota final necesaria:

Al escribir este trabajo, El Salvador, en su día de Independencia, vive una jornada de movilización popular en contra del Régimen de Bukele. El Bloque de Resistencia y Rebeldía Popular junto a la Alianza El Salvador en Paz han convocado bajo el lema #El15Marchamos al pueblo salvadoreño ante el Régimen de Excepción ordenado por Bukele a la bancada de su partido en el Congreso de El Salvador bajo la excusa de combatir la criminalidad, pero se le han visto las costuras a la pelota, el Régimen de Excepción está golpeando a los sectores populares, a los trabajadores y a todo aquel que se manifieste en contra de Bukele.

Al publicarse este trabajo, El Bloque de Resistencia y Rebeldía Popular junto a la Alianza El Salvador en Paz, habrán hecho frente a cientos de obstáculos para que la marcha no tenga éxito. Solo el pueblo salva al pueblo. El Salvador, su pueblo, VENCERÁ, no hay pájaro pequeño que después de alzar el vuelo, se detenga en su volar.

Miguel Ernesto Salazar

Profesor en Geografía e Historia. Militante del Partido Unido Socialista de Venezuela. Miembro del Equipo Editorial de la Revista Pueblo En Armas.