El sismo de la mentira y el asalto a la unidad.

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Columna

Descifrando en Rojo y Negro

El sismo de la mentira y el asalto a la unidad
Por Miguel Ernesto Salazar

«La verdad subvierte, entonces, me autoproclamo subversivo».

— Miguel Antonio Salazar Rondón. 27 de julio de 2012.

Este 12 de julio, ha transcurrido un año y 11 meses desde la partida física de mi padre, Miguel Antonio Salazar Rondón, quien fuese, en Venezuela, uno de los mayores exponentes del periodismo crítico. En el cementerio, sobre su lápida, están esculpidas las palabras: «La verdad nos hará libres». Las Verdades de Miguel tuvo como base este lema bíblico: «Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres». Y es que hoy, la verdad que tanto defendió mi padre es la sacrificada en el juego político de un sector de la oposición que anhela el poder a toda costa.

Han pasado los días desde que la tierra nos sacudió con ese terrible terremoto, y mientras el pueblo llano, el de a pie, todavía sacude el polvo de sus casas y se abraza en la solidaridad, hay un sector de la oposición en este país que pareciera haber estado esperando la tragedia con un cuchillo en los dientes.

La verdad sea dicha: lo que estamos viendo en la mediática nacional e internacional no es periodismo, es un acto de guerra continuada. Es la prolongación de aquel 3 de enero en un esfuerzo supremo por aniquilar, de propinar la estocada final al proyecto bolivariano de Hugo Chávez.

La Realidad Secuestrada por el Algoritmo

Bertolt Brecht hablaba de las dificultades para escribir la verdad. Hoy, en Venezuela, la principal dificultad es que las élites que manejan los hilos de la política tras el telón se han encargado de desvirtuar la historia y secuestrar la realidad. Su campo de batalla son las redes sociales, y sus víctimas, cientos de miles de almas que han perdido la capacidad de distinguir la realidad o de cuestionar lo que el algoritmo implanta en su pensamiento.

Frente a la gestión del Gobierno Bolivariano ante el terremoto, la maquinaria mediática no ha tardado en encender sus motores. No les importan los escombros; no les importan quienes perdieron familiares, seres queridos, amigos, viviendas o su trabajo; ni les importa el dolor de la gente. Les importa Miraflores. Utilizan la tragedia como capital político, repitiendo el mismo libreto que han ensayado durante décadas.

Agarran casos aislados, los magnifican y los proyectan como si el Estado hubiera desaparecido. Silencian deliberadamente el despliegue de Protección Civil, de la Fuerza Armada, de las comunidades organizadas y de quienes desde el exterior han enviado sus misiones de rescate. Proyectan la idea de un país colapsado sin retorno, omitiendo el esfuerzo titánico de recuperación.

Tesis sobre la Hegemonía Mediática:

Los grandes emporios de la comunicación global enlazados por la CIA y los dueños de los medios manipulan la prensa privada en Venezuela a su antojo, tal como lo hicieron en aquel abril de 2002; hoy Televen es una muestra fiel de ello. Si la realidad no se ajusta a su línea editorial golpista, simplemente le meten tijera y fabrican otra. En la actualidad, multiplican su efecto a través de las redes sociales, propagándose como una onda sísmica en terreno inestable.

¿Cuál es el fin último de esta campaña? Muy sencillo: dinamitar la unidad nacional. Cuando un país sufre un desastre natural de esta magnitud, la lógica, el sentido común y la humanidad dictan que todos los sectores deben remar en la misma dirección.

La Inoculación del Divisionismo

Pero la vieja clase política, encabezada esta vez por María Corina Machado —esa misma que hemos visto conspirar tantas veces de cerca—, no entiende de treguas. Operan bajo la premisa de que si al gobierno le va mal, a ellos les irá bien. Se frotan las manos con cada réplica del sismo porque ven en la desgracia una oportunidad para fracturar al país. Es la misma élite culposa y negligente que siempre ha buscado atajos para el poder. Quieren poner a contrarios a favor y usar la zancadilla para que comience a desmoronarse la República. Ven a la presa herida y, ante el menor esfuerzo por levantarse, continúan con la ráfaga de disparos; hay que segar, a como dé lugar, cualquier retoño de esperanza.

Memoria Obligada del Periodismo Crítico:

Yo recuerdo las palabras de mi padre, quien me decía que el periodista no es un policía para andar echando tiros, pero sí tiene el deber de investigar y desmontar las farsas. No podemos ser focas que aplauden cualquier cosa, pero tampoco podemos ser idiotas útiles de quienes, desde el extranjero, o desde sus cómodas oficinas en el este de la capital, pretenden incendiar el país a punta de fake news.

La información veraz es un derecho constitucional, pero, sobre todo, es el único escudo que tenemos para que no nos roben la esperanza. El gobierno tiene el deber de seguir dando la cara, informando con transparencia y atendiendo a los afectados. Y nosotros, el pueblo sabio y paciente, tenemos la tarea de no dejarnos inocular el veneno del divisionismo.

La unidad nacional no es un eslogan, es la única forma que tenemos para levantar los muros que el sismo tumbó. A esos sabiondos de las redes sociales y a los francotiradores del teclado, les digo: la historia la escriben quienes luchan a diario, y este pueblo ya decidió hace mucho tiempo que no se va a dejar derrotar ni por la naturaleza, ni por la mentira.

Miguel Ernesto Salazar

Profesor en Geografía e Historia. Militante del Partido Unido Socialista de Venezuela. Miembro del Equipo Editorial de la Revista Pueblo En Armas.