La Hispanidad, un misil con bombas de racimo contra la verdad histórica.

“Mientras haya una viva pasión, un noble empeño, un buscado imposible, una imposible hazaña, una América oculta que hallar, ¡vivirá España!.”

Poema “Al rey Óscar”, Rubén Darío. 1892.

“Nosotros no somos Hispanoamérica, nosotros somos nuestra América rebelde, somos la América bolivariana, la América de la resistencia,

Presidente Nicolás Maduro. 12 de octubre de 2024.

Bajo el lema «Desmontamos la leyenda negra: «Ni genocidas ni esclavistas»», iniciaba en Madrid, España, la campaña de la ultraderecha global de cara a la conmemoración del 12 de octubre, a la que los colonizadores de ayer y de hoy han llamado «día de la hispanidad». Utilizando el eslogan «Ni genocidas, ni esclavistas: fueron héroes y santos»  reivindicando la figura de «los descubridores de América». El objetivo, «La campaña busca desmontar los tópicos de la leyenda negra contra la Hispanidad».

«Cerca de 200 carteles en marquesinas y vallas publicitarias en toda España lucirán el eslogan «1492. Ni genocidas, ni esclavistas: fueron héroes y santos», con el que desde la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) celebramos la Fiesta de la Hispanidad del 12 de octubre», señala el portal de ACdP, que además reseña sin complejos: «Con esta campaña ponemos el foco en aquellos primeros descubridores de América, que a riesgo de perder su vida se embarcaron en la aventura de llegar al Nuevo Mundo con un objetivo principal: extender el cristianismo». Y aquí está uno de los puntos centrales de la ofensiva ultraconservadora del «Occidente Colectivo», rescatar al mundo de las manos de los «neo-barbaros», la lucha del bien contra el mal en procura de defender la libertad, colocando para ello un signo de la nueva cruzada, «la cristiandad occidental», el «renacimiento de la civilización occidental».

No son los misiles lanzados desde “USrael” para borrar de la historia a la civilización musulmana, a la cultura árabe o aniquilar de la historia cualquier vestigio de la civilización persa. «En esta batalla entre el bien y el mal no puede haber equivocación«, recuerda el neonazi Benjamín Netanyahu, ante la Asamblea de la ONU. Otros métodos en paralelo que se utilizan son otros tipos de misiles que traspasan el Atlántico, «196 marquesinas de 62 ciudades españolas como Madrid, Valencia, Pamplona, León, Valladolid, Gijón, Murcia, Santander, Sevilla, Córdoba, Zaragoza, Toledo o Vigo», tienen un alto contenido de metralla ideológica.

Los «Don Alfonso Bullón de Mendoza y Gómez de Valugera», y las «Doña M.ª Carmen Fernández de la Cigoña Cantero», presidente y secretaria general de la Asociación Católica de Propagandistas, respectivamente, dan continuidad a la tribuna dejada por Giorgia Meloni. No olvidemos sus palabras al recibir el premio «Ciudadano Global»: «recuperar la conciencia de quiénes somos. Como pueblos occidentales, tenemos el deber de cumplir esta promesa y buscar la respuesta a los problemas del futuro teniendo fe en nuestros valores: una síntesis nacida del encuentro entre la filosofía griega, el derecho romano y el humanismo cristiano». Desde ambos lados del Atlántico, los think tanks, desde un «Atlantic Council» hasta las Fundaciones CEU, Disenso o Libertad, la narrativa es una sola, con una diversidad de formas de enviar las bombas de racimo para una dispersión programada de la idea ultraconservadora del «Occidente Colectivo».

Hoy, el Paseo del Prado de Madrid, en ocasión de la «Fiesta Nacional», con la bandera de la OTAN acompañando el desfile militar, es la continuidad de los carteles, de la idea, «Ni genocidas, ni esclavistas: fueron héroes y santos» o la «campaña anónima», «Nada por lo que pedir perdón» presente en las calles de Madrid, Sevilla y Valencia por el «Día de la Hispanidad» que surge como una «respuesta al ataque de la recién elegida presidenta de México, Claudia Sheinbaum». La ultraderecha global se lo deja saber a la Presidenta de México a través del jefe de VOX, Santiago Abascal: «Es la mayor obra de hermanamiento entre pueblos de la historia universal. Nunca pediremos perdón por hacer las cosas bien, por haber construido catedrales y carreteras, por haber impulsado una lengua, que es la segunda que más se habla en el mundo», es la idea a transmitir por parte de la dirigencia ultraconservadora global. Es el nuevo contrabando que quieren que los pueblos del mundo validen.

El «Encuentro de Academias Hispanoamericanas de la Historia» celebrado entre el 4 y 7 octubre en España ha servido para darle el rigor científico al relato encubridor del genocidio, iniciado el 12 de octubre de 1492, para darle base a la idea de los ultraconservadores globales. El documento final de las academias de historia (Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, El Salvador, Uruguay y España), aniquila a la «leyenda negra»: «La declaración de 33 ciudades hispanas de América como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, correspondientes a 15 países, es buena prueba de la importancia de un periodo que hemos recorrido juntos, el de la Monarquía Hispánica, dando lugar a lazos de hermandad anudados por el tesoro de la lengua española”.

¿Cuál es la queja de los pueblos originarios y de los pueblos que han luchado por la independencia? Sí, «la Monarquía Hispánica sacó a los pueblos precolombinos de la antropofagia, la esclavitud, los sacrificios humanos y la prehistoria tecnológica», tal como afirma la ultraderecha conservadora global. Retomar el proyecto civilizatorio de Occidente ante los neo-barbaros que andan con esas ideas de “comunalidad» o del «buen vivir». Si no lo creen, aquí una muestra de La Gaceta (portal de la ultraderecha española): «En LA GACETA defendemos una gesta civilizatoria sin igual en la historia universal que es atacada por los abanderados de esa leyenda negra que fue, es y será siempre propaganda de nuestros enemigos y que hoy censura cualquier expresión disidente». Y si queda aún alguna duda, nos dejan esculpido sobre piedra: “Sí, este sábado se celebra y se conmemora un hito universal, una obra única y extraordinaria que constituyó un Imperio caracterizado por el mestizaje cultural y de sangre, que dotó a las poblaciones americanas de unos derechos que no habían tenido jamás… y las hizo españolas. Porque no eran de España, sino España”.

La idea de sortear el obstáculo para luego pulverizar cualquier recuerdo de las gestas independentistas en Nuestra América es clara. Acabar con Ayacucho, por ejemplo, es ponerle una carga de dinamita al proyecto Bolivariano; «qué distinto hubiera sido el mundo con unos países hispanoamericanos que hubieran alcanzado su soberanía de esta forma amistosa y pacífica». La narrativa dispuesta en la bomba de racimo esta dispuesta para colocar a los procesos de independencias como la calamidad mayor y en esa idea de “conmemorar la “resistencia indígena” contra el “opresor español». Uno de esos intelectuales que alimenta de metralla las bombas de racimo, José Javier Esperza, quien reinvidica la idea de la “reconquista hipanica”, expone: “Quienes los aniquilaron fueron los uruguayos después de la independencia. Las guerras más feroces contra los mapuches no fueron las libradas por los españoles y sus aliados indios del norte, sino las planificadas por Chile y Argentina entre 1878 y 1885. Después –mucho después– de la independencia. Fue igualmente después de la independencia cuando se ejecutaron las campañas de “eugenesia” en Bolivia, que consistían no sólo en la esterilización de los indígenas, sino también en su muerte física”.Y termina este facho lanzando el dardo directo a las mentes que desde ambos lados del Atlantico sucumbe ante la idea ultraconservadora: “Y además, para un español, es necesariamente nuestro mundo, porque habla nuestra lengua, lleva nuestros nombres y reza a nuestro mismo Dios”. “¿Culpa? ¿Genocidio? ¿Explotación? Basta ya. Muérdela. Muérdele la cabeza y escúpela lejos. Como la serpiente del desdichado campesino de Zaratustra. No sólo los españoles. También los hispanoamericanos. Quizás ellos necesitan más que nadie morder”, es lo tecleado para programar la otra carga de bombas a utilizar desde los algoritmos que prefiguren la inteligencia artifial que abra paso a restauración civilizatoria.

La “Civilización Occidental» a restaurar es sinónimo de “bien, verdad y belleza”, es el camino hacia la virtud. Al fin de cuentas, “la evangelización fue la magna obra de la Conquista Española”, esto trasciende el Atlántico. ¿Qué es la “Marcha para Jesús: pasión de multitudes” que congrega a cientos de venezolanos en diferentes ciudades de Venezuela para “agradecer a Dios, adorarlo y clamar por la paz y la prosperidad de Venezuela»? Si no, la continuidad de una idea contra las «ideologías del odio», «el celo por la salvación de las almas”, la llegada del evangelio a Nuestra América que nos permitió salir de la barbarie y caminar hacia la civilización, diría cualquier mortal que abrace la libertad. La lucha del bien contra el mal. 

La «restauración civilizatoria» pasa entonces por borrar en un primer momento cualquier legado histórico de nuestros pueblos originarios convertidos de seres del mal a almas buenas a través del cristianismo occidental. Y en un segundo lugar, borrar y criminalizar los proyectos de liberación de Nuestra América. El Monroe contra Bolívar por otros medios. Pero siempre habrá quien salga adelante a hacer frente con los pueblos enteros movilizados en procura de alcanzar la independencia plena. Entre ellos, Nicolás Maduro, quien ha señalado que el día de “Fiesta Nacional” para España, que celebran cada 12 de octubre, es un día oscuro para Nuestra América, ya que es el inicio del «genocidio, el exterminio, el esclavismo, el colonialismo»: «Ellos salen el 12 de octubre a celebrar el día de la raza, el día de España, ¿no podrían conseguirse otro día?, porque el 12 de octubre para toda la América (…) es el día en que empezó el genocidio (…), no es ningún día para celebrar (…) Para nosotros es el día de la resistencia, de la vida sobre la muerte, de la libertad sobre el esclavismo, de la idea republicana sobre la monarquía«

No olvidemos como los apellidos al saberse derrotados el pasado 28 de julio decidieron imponer la violencia, en Guanare, Estado Portuguesa, derribaron la estatua del Indio Coromoto. Ante los apellidos, «herederos del colonialismo, del esclavismo y de todas las formas de discriminación y crimen», debemos sentirnos orgullosos de «nuestras raíces, de nuestra cosmovisión», por que de ahí venimos, de las luchas de los pueblos por la independencia y la soberanía nacional.

Miguel Ernesto Salazar

Profesor en Geografía e Historia. Militante del Partido Unido Socialista de Venezuela. Miembro del Equipo Editorial de la Revista Pueblo En Armas.