«Con más ó menos dilación, en una ú otra forma, un lazo político unirá un día á los pueblos de la América nuestra, y ese día será el pensamiento del Libertador el que habrá resurgido y triunfado, y será su nombre el que merecerá, antes que otro alguno, cifrar la gloria de tan alta ocasión.»
— José Enrique Rodó. Cinco ensayos Montalvo – Ariel – Bolivar – Rubén Darío – Liberalismo y jacobismo. Madrid, 1915.«Yo conocí a Bolívar, una mañana larga, en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento, / Padre, le dije: ¿eres o no eres o quién eres? / Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo: / “Despierto cada cien años, cuando despierta el pueblo”.»
— Pablo Neruda. Canto a Bolivar. 1941.¡Triunfar!
Por Miguel Ernesto Salazar
24 de Julio de 2026, ha transcurrido un mes del doble sismo que sacudió los cimientos físicos y políticos de la patria. En medio de los escombros y el asedio, el pensamiento de Simón Bolívar no es un recuerdo nostálgico, sino una doctrina viva que llama a la acción. En la Venezuela de hoy, la defensa del proyecto bolivariano no se agota en el discurso; exige señalar con claridad el rumbo estratégico frente al enconado ataque imperialista que busca borrar el destino soberano de la Patria Grande.
Los herederos de Santander y de la doctrina Monroe reaccionan con virulencia ante la sola evocación de la unión latinoamericana. Rabiosos por el fracaso de sus presiones, intentan imponer la sumisión a un pueblo que heredó la estirpe de los libertadores. Pero la sabia popular sabe que la verdadera lealtad a este legado implica transformar la indignación en capacidad de resistencia.
Para garantizar la pervivencia de la República y la soberanía nacional en la actual coyuntura, la viabilidad de cualquier espacio de diálogo o negociación internacional depende de sostener con absoluta verticalidad tres exigencias fundamentales:
- Una: La liberación inmediata e incondicional de Nicolás Maduro y Cilia Flores, restitución elemental de la dignidad institucional y del respeto a la voluntad popular.
- Dos: El levantamiento total y definitivo del bloqueo financiero y las sanciones unilaterales, instrumentos inhumanos diseñados para asfixiar al pueblo y estrangular la economía nacional.
- Tres: El retiro de la bota militar yanqui del territorio venezolano, reafirmando la inviolabilidad de nuestras fronteras terrestres, marítimas y aéreas.
Bolívar regresó con Chávez al corazón de las masas y se convirtió en una flama que no se apaga. De allí nace la rebelión cotidiana del ciudadano de a pie, que se niega a ver profanado el suelo donde se forjó la libertad de todo un continentee, desde Caracas hasta Ayacucho. En la intimidad del Panteón Nacional, aquella noche en que Chávez conversó ante los restos del Libertador, la orden fue clara: no claudicar jamás ante la agresión extranjera.
Esa misma convicción conecta al bolivarianismo con la raíz martiana y la visión de Fidel Castro, quien un 26 de julio de 1953 convirtió la adversidad del Moncada en el motor de una victoria histórica. La enseñanza es inequívoca: las crisis no se negocian desde la entrega, se superan con convicción ideológica y organización.
Cuando en enero de 1824 Bolívar se encontraba prostrado y enfermo en Pativilca, golpeado por la traición en el Callao y rodeado por un panorama desolador, no contempló la rendición. Al ser interrogado sobre qué pensaba hacer ante semejante abismo, su respuesta resonó como un mandato para los siglos:
«¡Triunfar!»
Hoy, frente a la amenaza imperial y las pretensiones de dominación, ese mismo grito constituye la única hoja de ruta posible para la Venezuela bolivariana.
