El Arma Silenciosa del Fascismo contra el Sur Global.

“No juramos a una tribu. No juramos a una religión. No juramos a un rey, ni a una reina, ni a un tirano, ni a un dictador. Y no juramos a un aspirante a dictador. Hacemos un juramento a la Constitución y a la idea de Estados Unidos, y estamos dispuestos a morir para protegerla. Cada soldado, marinero, aviador, infante de marina, guardián y guardacostas, cada uno de nosotros dedica su vida a proteger y defender ese documento, sin importar el precio personal”.

General Mark A. Milley, ex jefe del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos. 29 septiembre 2023.

“La política antidrogas no es para detener la cocaína que llega a los Estados Unidos. La política antidrogas es para dominar los pueblos del sur en general, no mira la droga, mira el poder y la dominación (…) los jóvenes asesinados con misiles en el Caribe no eran del Tren de Aragua -que nadie quizás conozca aquí su nombre-, ni de Hamás; eran caribeños, posiblemente colombianos, y si fueron colombianos, con el perdón de quienes dominan las Naciones Unidas, debe abrirse proceso penal contra esos funcionarios que son de los Estados Unidos (…) incluye al funcionario mayor que dio la orden, el presidente Trump, que permitió los disparos de los fusiles contra los jóvenes que simplemente querían escapar de la pobreza (…) Jóvenes en una lancha, así tuvieran un cargamento ilícito, no eran narcotraficantes, eran simples jóvenes pobres de la América Latina que no tienen otra opción (…) los misiles los tiran donde hay pobreza”.

Presidente Gustavo Petro, Discurso ante la Asamblea General de la ONU, 23 de septiembre 2025.

Las declaraciones de Trump ante la ONU dejan constancia de la naturaleza del imperialismo. La 80.ª Asamblea General no fue más que la tribuna del fascismo liderado por el inquilino de la Casa Blanca para dejar en claro el plan contra los pueblos del Sur Global, un discurso comparable al de Hitler en el Reichstag de 1939, pero en pleno siglo XXI: «Empezamos a usar la fuerza suprema del Ejército de Estados Unidos para destruir a los terroristas venezolanos y las redes de narcotráfico lideradas por Nicolás Maduro. A todo terrorista que contrabandee drogas tóxicas a los Estados Unidos de América, les advertimos que los borraremos de la existencia». Tal como lo expuso el presidente colombiano, Gustavo Petro, la narrativa construida por el imperialismo busca el poder y la dominación sobre el Sur Global. Para ello, la guerra multiforme es el ariete, y en ella operan mecanismos invisibles que buscan torcer el destino de los pueblos y aniquilar el concepto de soberanía.

Recordemos la cena en la Casa Blanca de hace unas semanas, los actores llamados a impulsar con fuerza este plan imperial de dominio y aniquilación eran Mark Zuckerberg de Meta, Tim Cook de Apple, Sundar Pichai de Google, Satya Nadella de Microsoft, Sam Altman de OpenAI, Bill Gates, cofundador de Microsoft, entre otros. Todos y cada uno de ellos forman parte de los grandes emporios tecnológicos que trabajan para el Pentágono. Y en este mundo cada vez más interconectado, donde este grupo busca protagonismo en la nueva gobernanza global, la batalla por el dominio ya no se libra solo en campos de guerra o en mesas de negociación económica, sino en un terreno mucho más profundo y sutil: la mente humana. Un informe del Instituto Xinhua, un think tank asociado a la Agencia de Noticias Xinhua, fechado en septiembre de 2025, titulado «Colonización de la mente: los medios, las raíces y los peligros globales de la guerra cognitiva estadounidense», desentraña meticulosamente la arquitectura de una estrategia de poder que Estados Unidos ha perfeccionado durante décadas para subyugar ideológicamente a las naciones, especialmente aquellas del Sur Global.

La tesis central del documento es contundente, tras la decadencia del colonialismo territorial y el declive de su poder, Estados Unidos erigió un nuevo modelo de dominación basado no en la conquista física, sino en la conquista de las percepciones, los valores y la cognición colectiva. Este «colonialismo mental» constituye la piedra angular de su hegemonía global.

La guerra multiforme posee elementos que conforman los mecanismos de una ocupación invisible. El informe detalla un sofisticado «sistema operativo» que Washington ha implementado para esta colonización. Ya nuestro presidente Nicolás Maduro lo advertía en la instalación del Consejo Nacional por la Soberanía y la Paz, denunciando que «EE.UU. ha sometido a Venezuela y a Cuba a una guerra multiforme»: «Hoy estamos enfrentando una guerra que llaman multiforme, algunos la llaman guerra híbrida (…). Lo cierto es que es una guerra inmoral para tratar de destruir lo más hermoso que ha tenido la historia de nuestros pueblos, que es una revolución inspirada en Bolívar y Martí».

La estrategia imperialista ha mutado desde la «guerra propagandística» durante la Guerra Fría —con medios como la Voz de América— hasta la moderna «guerra cognitiva». Esta última emplea inteligencia artificial, neurociencia y manipulación masiva en redes sociales para moldear percepciones de manera individualizada y encubierta. El documento cita, por ejemplo, la operación de miles de cuentas falsas por parte del Comando Central de EE.UU. en plataformas como X (antes Twitter). Sobre esto, el presidente Maduro, en el espacio «Maduro +», señalaba: «Si el ser humano se individualiza a un nivel extremo y solamente está pendiente de lo que le digan aquí las tendencias, el algoritmo, y te captan aquí con emociones, mensajes diarios de diversos signos, los poderes mundiales que controlan las redes sociales neutralizan a ese ser humano. Esto es un tema que se viene analizando desde hace 80 años, 100 años».

El acumulado del fascismo durante la última década ha abierto un compás para arremeter contra los pueblos del Sur Global que transitan hacia la multipolaridad. No se trata de esfuerzos aislados. El gobierno estadounidense lidera una red que incluye agencias de inteligencia (como la CIA), fundaciones «independientes» (como la Fundación Nacional para la Democracia, NED), think tanks, conglomerados mediáticos y aliados estratégicos. Basta con revisar la lista de países en la ONU que se oponen a la creación soberana del Estado palestino. Este contubernio permite una ofensiva multidimensional donde la mano del verdadero enemigo a menudo permanece oculta tras una fachada de «espontaneidad social» o «cooperación internacional».

El poder blando estadounidense se propaga a través de Hollywood, la música, los videojuegos y las grandes cadenas de noticias, que presentan un estilo de vida y un sistema de valores como el ideal universal. Paralelamente, el sistema educativo global, dominado por rankings y publicaciones académicas occidentales, cultiva a las élites del Sur Global, generando una «dependencia cognitiva» y un complejo de inferioridad cultural. De esta manera, se oculta la descomposición de la sociedad estadounidense, sumida en el fentanilo y la pobreza.

La imposición de un «Destino Manifiesto» económico bajo un disfraz de ciencia económica es otro elemento a analizar en este contexto. EE.UU. ha impuesto recetas neoliberales —el «Consenso de Washington»— a través de instituciones como el FMI y el Banco Mundial. Estas políticas, que priorizan la liberalización y la privatización, han llevado a numerosos países de América Latina, África y Asia a crisis económicas profundas, dificultando su desarrollo independiente y consolidando su dependencia. El gobierno de Milei en Argentina es el caso más elocuente en Nuestra América. Y si esto no es suficiente, emergen otras armas para quebrar la conciencia y el espíritu nacional; en Venezuela y Cuba sus pueblos lo tienen claro. Por un lado, 37.625 medidas coercitivas unilaterales; y por otro, en palabras del ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, «el bloqueo causó daños y perjuicios materiales a Cuba estimados en el orden de los 7.556,1 millones de dólares», señalando además que «2 meses de bloqueo equivalen al costo del combustible necesario para satisfacer la demanda de electricidad normal del país (1.600 millones de dólares); y que 5 días de bloqueo equivalen al financiamiento necesario para la reparación de una de las Centrales Termoeléctricas Antonio Guiteras, de Matanzas, o Carlos Manuel de Céspedes, de Cienfuegos (100 millones de dólares aproximadamente cada una)».

El impacto de esta guerra silenciosa es devastador en el Sur Global. Las consecuencias de esta colonización mental son, según el informe, profundamente nefastas. Países enteros ven socavadas sus propias culturas e ideologías, lo que lleva a una «afasia cultural» donde lo autóctono es menospreciado y lo occidental es venerado, erosionando la soberanía ideológica. La infiltración ideológica y el financiamiento a grupos de oposición han sido clave en golpes de Estado blandos o «revoluciones de colores», como se documenta en los casos de la Unión Soviética, Egipto o Bolivia. La siembra de «cuñas cognitivas» —como la falsa narrativa de las armas de destrucción masiva en Irak o la falsa narrativa del «Tren de Aragua» o el «Cartel de los Soles»— es utilizada para justificar intervenciones militares y desestabilizar regiones enteras. Volvamos al discurso de Trump en la ONU: «redes de narcotráfico lideradas por Nicolás Maduro». En estas líneas resuena la conseja de Mike Pompeo: «Mentimos, engañamos, robamos…». Trump y la camarilla fascista no desean que países como Venezuela y Cuba lleguen a un desarrollo autónomo, e imponen un camino de desarrollo al estilo occidental que impide a las naciones encontrar modelos propios y adecuados a sus realidades, condenándolas a la periferia del sistema internacional. Y si te sales del carril, un misil basta para sembrar el miedo y el terror, para detener cualquier intento independiente de construir el devenir de un pueblo, para destruir la condición humana.

El informe del Instituto Xinhua concluye con un llamado urgente a la acción: ¡hay que romper las cadenas mentales! Frente a esta ofensiva, el Sur Global debe despertar y afirmar su independencia mental. Esto implica fortalecer la confianza en las propias culturas, historias y modelos de desarrollo. Iniciativas como la Iniciativa de Civilización Global propuesta por China son presentadas como alternativas para fomentar un verdadero aprendizaje mutuo, en contraste con la imposición unilateral.

La colonización de la mente es, quizás, la forma de dominación más insidiosa del siglo XXI. Denunciarla y resistirla no es solo un acto de soberanía nacional, sino un paso indispensable para construir un mundo multipolar donde la diversidad de civilizaciones no sea aplastada por la hegemonía de un solo relato. El futuro del Sur Global depende de su capacidad para liberarse de estos grilletes invisibles y escribir su propio destino.

En Venezuela, al arma secreta para combatir la guerra cognitiva (el instrumento silencioso del fascismo contra el Sur Global) es «Calles, Redes, Medios, Paredes y Radio Bemba». Le hemos agregado el fusil al hombro y la bayoneta calada, con ello damos forma al equipamiento del pueblo en armas para la batalla final por nuestra Independencia Plena.

¡Nosotros venceremos!

Miguel Ernesto Salazar

Profesor en Geografía e Historia. Militante del Partido Unido Socialista de Venezuela. Miembro del Equipo Editorial de la Revista Pueblo En Armas.