“La paz a través de la fuerza” o la “Comunidad de destino compartido para la humanidad”; allí está el detalle.

En memoria del gran amigo, Edgar Crespo, “el Chamo”, eterno defensor de la humanidad que sueña con un mundo mejor… ¡Hágale mijo!

“Los sueños, no importa cuán lejanos estén, con esfuerzos se cumplirán; los objetivos, no importa cuán difíciles sean, con perseverancia se materializarán. En la nueva marcha de la modernización china, cada uno es el protagonista, cada dedicación es valiosa y cada rayo de luz es brillante”.

Presidente de China, Xi Jinping, mensaje de felicitación del Año Nuevo 2025. 31 de diciembre de 2024.

“Ya la veo servir de lazo, de centro, de emporio a la familia humana. Ya la veo enviando a todos los recintos de la tierra los tesoros que abrigan sus montañas de plata y de oro. Ya la veo distribuyendo por sus divinas plantas la salud y la vida a los hombres dolientes del antiguo universo. Ya la veo comunicando sus preciosos secretos a los sabios que ignoran cuán superior es la suma de las luces a la suma de las riquezas que le ha prodigado la naturaleza. Ya la veo sentada sobre el Trono de la libertad empuñando el cetro de la Justicia, coronada por la Gloria, mostrando al mundo antiguo la majestad del mundo moderno”.

Libertador Simón Bolívar, discurso pronunciado ante el Congreso de Venezuela en Angostura. 5 de febrero de 1819.

En los años 80, Ronald Reagan hizo famosa la idea de “La paz a través de la fuerza”. Al igual que Reagan, Trump cogió el testigo de los padres fundadores y lo puso en práctica.

Tal cual como el emperador romano Adriano, a quien se le atribuye la frase que hizo célebre Reagan, como constructor nato, reconstruyó el Panteón, construyó un templo a Venus y Roma y construyó murallas para proteger el imperio, incluso en el extremo norte, el famoso Muro de Adriano. En estos tiempos en los que el imperialismo se niega a morir, Trump llega también a reconstruir a los Estados Unidos con la mirada puesta en el continente americano.

Los cuatro promotores más eficaces de la “paz a través de la fuerza” en la historia de Estados Unidos han sido George Washington, Theodore Roosevelt, Ronald Reagan y Donald Trump.

Washington, en su quinto discurso sobre el Estado de la Unión, en 1793, dijo: “Si deseamos evitar los insultos, debemos ser capaces de repelerlos; si deseamos asegurar la paz, uno de los instrumentos más poderosos de nuestra creciente prosperidad, debemos saber que estamos siempre listos para la guerra”.

Más tarde, Theodore Roosevelt –un veterano de la guerra hispano-estadounidense– envió la “Gran Flota Blanca” alrededor del mundo y negoció el fin de la guerra ruso-japonesa: “No golpees en absoluto si es honorablemente posible evitarlo, pero nunca golpees suavemente”.

Con Trump debe tenerse en cuenta que cree en esta idea de la “paz a través de la fuerza” y nunca golpeará con suavidad. La idea de renombrar el Golfo de México con el nombre de “Golfo de América” o la de decir que el Canal de Panamá debería volver a manos de los Estados Unidos, ni son ideas sueltas ni son gritos de loco. La disuasión y la “paz a través de la fuerza” también son un arte en la política que impulsa el líder de MAGA. Recordemos: “América para los americanos” y “América primero”. Trump y el resto de la elite ultraconservadora global saben que lo que está en juego es el alma de la humanidad y su futuro. La lucha del bien contra el mal. Entendiendo que todo aquello que se rebela contra el modelo occidental y su prototipo de democracia forma parte del mal, por ende una amenaza a la forma de vida ideada por los padres fundadores de los Estados Unidos.

Aunque deberíamos dejarlo por sentado en caso de que algún despintado ser piense lo contrario, que no es Trump, es la naturaleza misma del imperialismo gringo, tal como enuncia el destacado analista mexicano Alfredo Jalife-Rahme: “El proyecto geopolítico expansionista del «Gran EEUU» que hoy Trump exhuma es una antigua política irrendentista bipartidista inherente al devenir de EEUU, donde tanto demócratas como republicanos a lo largo de los años han planteado diferentes estrategias con el objetivo de crear un «Lebensraum» estadounidense, es decir, la búsqueda de un «espacio vital» de seguridad para Washington que hoy, en la fase actual, se encuentra en franca decadencia”.

Entonces debemos entender que la amenaza no está solo en Trump, sino en la naturaleza del imperialismo yanqui, como fase superior del capitalismo. Una amenaza no circunscrita a Nuestra América o a Venezuela, sino un peligro potencial a la supervivencia de la especie humana porque el resto de la naturaleza lentamente la está acabando.

¿Cuál es la alternativa de la humanidad ante esta amenaza usual y ordinaria? Eduardo Galeano escribió “Cartas al Señor Futuro”; de allí tomaremos estas líneas: “Para estar, para ser, necesitamos que usted siga estando, que usted siga siendo(..) Que usted nos ayude a defender su casa, que es la casa del tiempo”, que es el tiempo de los pueblos en batalla por un futuro emancipador. Y la reciente juramentación del Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, representa una oportunidad para los pueblos del Sur Global en este mundo turbulento de  proyectar una alternativa que cuide el futuro de la humanidad, con base en la paz y una democracia de nuevo tipo,. Propuso una Reforma Constitucional como la garantía para preservar la existencia de la República a través de un nuevo Estado, surgido desde “el encuentro y reencuentro, la palabra, el diálogo y, por encima de todo, la convivencia, tolerancia y paz”.

En Maduro, está presente “la noción de comunidad de destino compartido para la humanidad” propuesta por Xi Jinpin, en el 2011. Venezuela, su futuro, forma parte de ese reordenamiento mundial, en donde los destinos de las naciones del Sur Global se entrelazan entre sí.

Nuestra fórmula, para la concreción de un nuevo Estado, está entonces escrita: la “comunidad de destino compartida”, tal como la idea expresada por Xi Jinpin: “Debemos considerar tanto la situación nacional como la internacional con una visión de conjunto; seguir inalterablemente el camino del desarrollo pacífico y aplicar inmutablemente la estrategia de apertura basada en el beneficio mutuo y el ganar-ganar; insistir en la concepción correcta de la justicia entre civilizaciones caracterizados por una armonía que no excluya las diferencias y por la asimilación indiscriminada de todo lo que de positivo tenga lo ajeno; y configurar un ecosistema que venere la naturaleza y se base en el desarrollo ecológico, actuando así en todo momento como constructores de la paz mundial, contribuidores al desarrollo global y defensores del orden internacional”. Pero concretar esta idea necesitará que las fuerzas revolucionarias y el conjunto de otros sectores patriotas de la sociedad venezolana comprendan el alcance de la Reforma Constitucional que nos plantea el Presidente Maduro.

Una profunda reflexión sobre el pensamiento venezolano, el bolivariano, el recreado por Chávez, el pensamiento madurado ante los embates de la guerra declarada por el imperialismo yanqui a nuestro pueblo, la idea recreada sobre más de mil medidas coercitivas. Aquí radica nuestra fuerza para enfrentar la naturaleza del imperialismo y aportar nuestro humilde rayito de luz para la supervivencia de la humanidad. Se nos impone acertar una contundente victoria, no solo a la hora de ejercer la soberanía a través del voto en un eventual referéndum, sino especialmente, la victoria debe ser en el campo de las ideas.  

“La paz a través de la fuerza” del “Colectivo Occidental” que desconoce y atenta contra la noción de Patria o la “Comunidad de destino compartido para la humanidad”, “noción que trasciende las relaciones entre Estados, sino que incorpora la vinculación entre la multiplicidad de pueblos, civilizaciones y religiones que se extienden a lo largo del mundo». Aquí está la contradicción principal: no perdamos nuestro objetivo cazando moscas. Recordemos: “El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”.

Miguel Ernesto Salazar

Profesor en Geografía e Historia. Militante del Partido Unido Socialista de Venezuela. Miembro del Equipo Editorial de la Revista Pueblo En Armas.