“El gym, (…) es la forja en la que nace el púgil, el taller donde se fabrica ese cuerpo-arma y escudo que él lanza al ataque en el ring, el crisol donde se pulen las habilidades técnicas y los saberes estratégicos cuyo delicado ensamblaje hace al combatiente completo; el horno, en definitiva, donde se mantienen la llama del deseo pugilístico y la creencia colectiva en lo bien fundado de los valores autóctonos, sin la cual nadie se arriesgaría a estar entre las cuerdas durante mucho tiempo.”
ENTRE LAS CUERDAS, CUADERNOS DE UN APRENDIZ DE BOXEADOR, Loi’c Wacquant. 2000.
El 13 de agosto de 1978, en la Maestranza César Girón de la ciudad de Maracay, una de las grandes leyendas del boxeo venezolano, Betulio González, conocido entre sus detractores como el «campeón del frasquito», ganaba su tercera corona, conquistando el título Mundial Mosca de la AMB (anteriormente, Betulio había ganado los títulos de Mosca del Consejo Mundial del Boxeo, 1971, contra el filipino Erbito Salavarría y en 1973, contra el mexicano Miguel «El Maestro» Canto). En Maracay, quince rounds vibrantes contra el también mexicano, Gutty Espada, serían para el triple campeón del peso mosca (112 libras, 50.4 kgs), la pelea más dura de toda su carrera: «En el último round tuve que echar el resto y superé a un peleador mucho más joven que yo, pero nunca con más vergüenza combativa que yo». Betulio, con más KO propinados que el propio Carlos «Morocho» Hernández, nos muestra también que la vida, la acción política, también puede parecerse a una pelea de boxeo, donde no solo se gana por KO sino preparando cada round. Hoy Venezuela está en una pelea a 15 asaltos entre la Guerra y la Paz, entre la democracia y el neoliberalismo.
¿Qué es lo estratégico y qué es lo táctico en la actual coyuntura venezolana? En lo estratégico, defender nuestro modelo de democracia directa, protagónica y participativa, aun con sus imperfecciones bajo el signo de la paz contra el deseo de volver al modelo de democracia representativa, neoliberal y bajo los rasgos del fascismo naciente. De aquí que lo estratégico, pasa por profundizar en nuevas formas de gobierno, más cercano al ciudadano y desde el ciudadano, en este caso, el Gobierno Comunitario y Comunal. En lo táctico, volvemos al motor de la Revolución, la movilización permanente del pueblo, su participación protagónica en el ejercicio de gobierno, principalmente sobre aquello que la burocracia se niega a darle vida, porque lo ve como amenaza. Nos referimos a la participación del pueblo en el ejercicio del Poder, la Consulta Popular Nacional.
En este sentido, cada lucha por abrir camino a lo nuevo sobre lo viejo que no termina de morir nos coloca en una pelea permanente para mantener la gobernabilidad y la perspectiva de futuro de la Revolución Bolivariana. Incluso, la elección presidencial del 28 de julio se convirtió en un nuevo round, que dio paso a la respuesta de quienes anhelan liquidar el proceso de transformación de cambios que ha sacudido al país los últimos 25 años. La respuesta violenta de la ultraderecha, su arremetida mediática, llevó al Presidente Nicolás Maduro a blindar la integridad del Poder Electoral ante el Poder Judicial. Cada round se medita, se reflexiona; en cada round, se examina al oponente, se le estudia para tratar de estar a un paso adelante.
En el boxeo, la victoria se garantiza al resolver los distintos problemas que van surgiendo en cada round y de cómo se es capaz, a partir de lo aprendido en cada entrenamiento, de superar la propuesta ofensiva del contrario. Por ejemplo, se adapta el boxeador a la pelea corta, contra golpear, el uso de diversos golpes y el uso del buen juicio en la solución de las dificultades presentadas por los distintos oponentes. El conocimiento del oponente se vuelve en un asunto de sobrevivencia: el ser capaz de analizar sus guardias, sus formas de combate, las técnicas empleadas con mayor frecuencia y la escuela técnica en que basa su desempeño en el ring para con el rápido análisis de esta información tomar decisiones concretas durante el encuentro. Al buen boxeador se le enseña, ante todo, a observar y con rapidez comprender la conducta del contrario. En el caso de quienes integran la dirección política-militar de la Revolución, bajo el entrenamiento constante y las múltiples batallas emprendidas, ha curtido la táctica en esta pelea por la paz. Pero no seamos ingenuos: el oponente también estudia, asimila y modifica o hace más audaz su accionar.
El 25 de agosto, se nos viene un nuevo round, que proyecta el desafío de garantizar la máxima movilización popular. Es necesario sumar puntos y propinar un buen Jab que permita llevar a cabo posteriormente un Uppercut que estremezca a esta ultraderecha global. Nicolás Maduro, está claro en el concepto, la Consulta Popular Nacional es el golpe cruzado que nos colocará más cerca de terminar la pelea de manera victoriosa, «es el mecanismo para cambiarlo todo».
«Estamos construyendo más democracia y en Venezuela habrá más democracia, pero la que establece la Constitución, nuestro modelo, no el de la burguesía, representativa y fantoche que Occidente y el capitalismo quiere vender como único modelo», es el camino que nos señala Maduro para avanzar en la pelea; nos indica nuestra escuela técnica para lograr un óptimo desempeño en el ring que define nuestro futuro como colectivo nacional. Un ring que tiene alcance planetario.
¡A votar este 25 de agosto! Ante quienes hablan de dictadura, ante quienes nos señalan de ser un régimen autoritario, se impone la fuerza avasallante del voto. Es el Jab que deja tambaleante al oponente en procura del KO. No bajar la guardia y seguir confiando en las capacidades del pueblo para contrarrestar la ofensiva de la ultraderecha global. ¡A votar! Pues estamos ante una pelea que define el título, nuestra condición a seguir siendo libres e independientes. Este round hay que ganarlo desde el inicio hasta su fin.
