El presidente de Colombia, Gustavo Petro, declaró el pasado lunes Estado de Conmoción Interior y de Emergencia Económica, luego de los hechos de violencia ocurridos desde el jueves de la semana pasada en la región del Catatumbo, una “zona gris” donde el conflicto colombiano ha escalado a un nivel en donde el Estado Profundo lleva a cabo “acciones agresivas por debajo del umbral del conflicto abierto” con la mira puesta sobre Venezuela.
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LA LEY DEL EMBUDO, SUEÑOS POR LA NUEVA COLOMBIA.
El título de la Declaración de Waraira Repano, “La paz es nuestro sueño, los cambios nuestro camino”, recoge el significado del inicio del diálogo entre el sector más importante de la insurgencia colombiana, como lo es el Ejército de Liberación Nacional y el Gobierno de Colombia, encabezado por Gustavo Petro, con el acompañamiento de los países Garantes (Cuba, Noruega y Venezuela) y con la Misión de la ONU en Colombia y la Iglesia Católica, como acompañantes.
De las montañas de Simacota al Valle de Caracas.
¿Es posible transitar caminos en busca de un nuevo acuerdo de paz con la insurgencia colombiana bajo el término “paz total” en la que se basa la propuesta central del nuevo gobierno de Gustavo Petro? ¿Están las garantías suficientes para que en los próximos 4 años se construya un país sumergido en un conflicto con siete décadas sobre la vida de la sociedad colombiana?
58 años después, Colombia, hora de paz y democracia.
El próximo 7 de agosto, al asumir Gustavo Petro la presidencia de Colombia en un acto cargado con profundo simbolismo con la Espada de Simón Bolívar como testigo, se estará escribiendo una nueva página no solo para Colombia sino para toda Latinoamérica. Los diálogos con el ELN son un hecho real, 58 años después la paz sigue siendo el argumento central




