El Proceso de Privatización Petrolera en Venezuela.

El libro, «EL PROCESO DE PRIVATIZACIÓN PETROLERA EN VENEZUELA», constituye una recopilación de artículos e intervenciones de Alí Rodríguez Araque durante su desempeño como Diputado al entonces Congreso de la República, por la llamada «fracción de la CAUSA R», durante la cual defendió la soberanía venezolana de los intentos de la elite política de entonces de despojar al pueblo venezolano de unos de sus activos más importantes, su industria petrolera.

En esta ocasión hemos tomado como referencia un fragmento del libro, su Epílogo, escrito por el mimo Alí Rodríguez en el 2008 en La Habana-Cuba. El presente libro, en su versión PDF, nos invita al el estudio y la discusión acerca del tema energético y petrolero desde las políticas llevadas a cabo por el Comandante Chávez y compararlo con la política establecida durante los años de supuesta nacionalización y apertura petrolera. Incluso, es propicia su lectura al calor de la propuesta presentada en la actualidad por personeros de la oposición venezolana que aspiran y «conspiran» para llegar a Miraflores y aplicar su paquetazo neoliberal y privatizador, tal como lo han expresado sin ningún tipo de resquemor.


A MANERA DE EPÍLOGO.

Como puede observarse de las experiencias descritas y analizadas anteriormente, todo parecía marchar sin mayores obstáculos hacia la creciente privatización de las distintas actividades de hidrocarburos, para colocarlas nuevamente en manos de las grandes corporaciones internacionales. Al margen de todo lo aprobado en el Congreso, y fuera de todo control, se sumaron distintos contratos de outsourcing y treinta y dos convenios operativos suscritos entre 1992 y 1997. El outsourcing consistía en una modalidad de contratos a través de los cuales se trasladaban a empresas privadas, distintas actividades que la alta gerencia consideraba como no medulares. Dentro de un conjunto de contratos que se firmaron en esa época, uno de los más notables –y que traería graves consecuencias posteriores para Pdvsa y el país–, fue la creación de Intesa a cuya competencia se traspasaron los llamados servicios de informática y telecomunicaciones (It). Ésta fue una asociación constituida entre Pdvsa y la empresa norteamericana Science Aplications International Corporation (SAIC), en cuya junta directiva han tenido participación decisiva connotadas personalidades de la CIA (1). De acuerdo con el contrato firmado, SAIC asumió el 60% de las acciones con lo cual se apoderó del completo control sobre los sistemas de informática y telecomunicaciones de Pdvsa. De tal manera, no sólo tuvo acceso y conocimiento detallado sobre todo el flujo de información de Pdvsa, sino que también tomó el control de operaciones vitales, hecho que le permitió crear muy serias dificultades durante el golpe petrolero de diciembre de 2002.

Con los convenios operativos se realizaron tres rondas. Ya desde la primera ronda, según el criterio de ese tipo de expertos juristas que nunca han faltado en Venezuela, no era necesaria la autorización del Congreso, por cuanto no habría riesgo para las operadoras. Pdvsa asumió el pago de las regalías y de los impuestos en tanto que las operadoras quedaban libres de regalías y sólo pagaban los impuestos no petroleros, como cualquiera otra persona jurídica o natural. En la realidad, tales convenios eran concesiones disfrazadas, pues se autorizaba a perforar a mayores profundidades que los yacimientos declarados como abandonados o inactivos e, incluso, en superficies mayores a las que cubrían originalmente.

Así marchaban las cosas durante esos años. la violenta ofensiva neoliberal en el sector de los hidrocarburos venezolanos, comenzaba a alzarse con uno de los más codiciados trofeos de la competencia capitalista mundial: las reservas petrolíferas venezolanas estimadas en cifras que superan crecientemente los 300 mil millones de barriles.

Desde la presidencia de Pdvsa, una vez aprobados por el Congreso de la República varios convenios de la apertura petrolera, tal y como lo habían solicitado los consorcios internacionales durante los años anteriores, se echaron al vuelo las campanas: ¡Venezuela está condenada al éxito! exclamaba el presidente de Pdvsa de aquel entonces.

Solamente se ocultaba que, ciertamente, era un éxito espectacular, mas no para Venezuela, sino para el capital petrolero internacional, al precio de triturar literalmente la Constitución de 1961, vigente para la época, además de todas las disposiciones legales igualmente vigentes en lo que se refiere a la materia de hidrocarburos.

Venezuela parecía totalmente debilitada, indefensa y condenada por una clase política mentalmente colonizada, a caer de rodillas ante el poderoso ímpetu del capital internacional. Pero vinieron los acontecimientos de finales de 1998, resultado de la larga crisis en que se había postrado el país, del renacimiento de la conciencia como Nación del pueblo venezolano y de un líder que supo encarnar las más sentidas aspiraciones de su pueblo. El liderazgo de Hugo Chávez, ya sembrado en la mente de millones de venezolanos desde la insurgencia militar del 4 de febrero de 1992, cristalizó en la clamorosa victoria de las elecciones de diciembre de 1998. Fue tal la magnitud de tal victoria que la clase política no tuvo otra opción que su reconocimiento.

Aún sin haber asumido formalmente, el recién electo presidente recibe la visita de una delegación enviada por el presidente de México. A la reunión que se realizó en la Viñeta (2), fui invitado por formar parte de la comisión de programa del presidente Chávez en los días de su campaña electoral y, luego, de la comisión de enlace para la entrega de las instituciones relacionadas con energía, minería y petróleo por parte del gobierno saliente. En esa reunión asistí junto a Héctor Ciavaldini y Jorge Giordani. En la misma, la delegación mexicana expresó lo que era una real preocupación para todos los países con fuerte dependencia del ingreso petrolero. los precios iban en caída libre como efecto de la reducción de la demanda y la sobreproducción de la OPEP. En el caso de Venezuela, la cesta promediaba los siete dólares por barril. De mantenerse tal precio, Pdvsa no podría declarar dividendos, ni pagar impuesto sobre la renta y las regalías caerían a niveles verdaderamente críticos (3).

A esa situación había contribuido notablemente la posición venezolana en el seno de la OPEP. Al empeñarse en una política de incrementos de producción, sin tomar en cuenta la situación del mercad petrolero, se había entrado en un conflicto con otros productores, principalmente con Arabia Saudita. Estábamos al borde de una guerra de precios. Esto lo percibía con mucha claridad y preocupación el gobierno mexicano. De allí que su delegación propusiera la realización de una reunión urgente a realizarse en la residencia de su embajador en Madrid, España, en la cual estaría también una representación de Arabia Saudita. Esa reunión se realizó en los términos planteados por México. A dicha cita acudieron, en representación del gobierno del Dr. Rafael Caldera, Erwin Arrieta, ministro de Energía y Minas y Luis Giusti; en representación del recién electo presidente Hugo Chávez, estuvimos Héctor Ciavaldini quien la presidía, y yo. Por México estuvieron luis téllez, Ministro de Energía y Petróleo y Adrián Lajus, presidente de Pemex. la delegación de Arabia Saudita estuvo presidida por su ministro de Petróleo, Alí Ibrahim Al Naimi.

Aparte de los términos amables y las preocupaciones colectivas manifestadas por las distintas representaciones, no hubo mayores acuerdos. En lo que a Ciavaldini y a mí correspondía, expresamos algunas opiniones que todavía no tendrían mayor efecto debido a que la representación oficial estaba en los delegados del gobierno de Caldera. De allí que, poco después de asumir el presidente Hugo Chávez, el gobierno mexicano insistiera en la idea de una nueva reunión. Puestos rápidamente de acuerdo, la misma se convocó y realizó a comienzos de marzo, en la residencia del embajador de Argelia en La Haya, Holanda, entre las representaciones de Arabia Saudita, Irán, México, Argelia, actuando como anfitriona, y Venezuela. A esta nueva reunión acudimos: por Arabia Saudita, Alí Al Naimi; por Irán, BiJan Zanganeh; por México, Adrián lajus (presidente de Pemex); por Argelia, Youcef Yousfi y yo, por haber sido designado recientemente como Ministro de Energía y Minas por el presidente Hugo Chávez quien me instruyó para llegar a los acuerdos necesarios dentro de unos márgenes prudenciales. A la misma, me acompañó Edgard Rodríguez Larralde, a la sazón designado gobernador ante la OPEP. Luego de dos días de negociaciones, por momentos algo tensas, pudimos llegar a un acuerdo que tendría los efectos más saludables para los países de la OPEP y también para otros productores que se han beneficiado fuera de la organización.

Básicamente, el acuerdo consistió en la aplicación del mecanismo ya establecido desde la fundación de la organización: la regulación de la producción para estabilizar precios. Cada uno se comprometió a cumplir con los recortes aprobados como una cuestión de honor.

Poco después, en su Conferencia de Ministros ordinaria realizada durante el mismo mes de Marzo de 1999, se oficializó el Acuerdo en una de las más breves Conferencias de los Ministros de la OPEP.

Cada uno de los países cumplió su compromiso, retornó la disciplina a la OPEP y los resultados fueron todo lo beneficioso que podían aspirarse. El barril de la cesta venezolana que se encontraba en siete dólares a comienzos de 1999, cerró ese año ligeramente por encima de los dieciséis dólares (4). Ni Pdvsa, ni la República, tuvieron que endeudarse en las sumas que se nos habían planteado. la evolución de los precios, a partir de los compromisos de la Haya, ha sido ampliamente positiva para nuestros países, aun con las fluctuaciones que han sido determinadas por factores extraños a las decisiones dentro de la OPEP. En éste y en muchos otros órdenes, la política petrolera adelantada por el presidente Hugo Chávez ha demostrado su justeza y un éxito absolutamente inocultable.

Ahora bien, ¿cuáles han sido las claves de esa política? De manera muy sucinta, podemos resumirla en los términos que siguen:

1. El pleno ejercicio de los derechos soberanos de Venezuela sobre sus recursos naturales, principalmente el ejercicio de la propiedad sobre sus hidrocarburos. Principio éste consagrado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en distintas Resoluciones; de manera específica en su Resolución 1803 del 14 de diciembre de 1962, cuyo enunciado se plasma en nuestra Constitución y leyes. Simultáneamente, en el ejercicio pleno de la soberanía de nuestro Estado, para dictar y aplicar las normas políticas y jurídicas que, en materia tributaria, caracterizan a las naciones modernas e independientes. El ejercicio de tales derechos soberanos se han expresado en una nueva ley de Gas así como en una nueva de ley Hidrocarburos líquidos. En aplicación de la primera, se hicieron licitaciones que establecían una regalía mínima del 20%. Contra todas las voces agoreras de los “expertos” que anunciaban un fracaso de esas licitaciones, las  empresas que participaron terminaron aceptando un promedio de 22,5% de regalías. La razón es muy sencilla: tanto las empresas como los Estados que conocen el negocio petrolero, aplican modelos que se corren y dan un resultado sobre los niveles de ganancias que pueden obtener las primeras, una vez que se conoce el volumen de reservas, la proyección de los precios, los costos y, en fin, todos los factores que permiten concluir la rentabilidad de la inversión. Es lo que se ha venido realizando, tanto en el Ministerio de Energía y Minas, ahora Ministerio de Energía y Petróleo, así como en Pdvsa. De allí que, pese a algunos detalles que deberán ajustarse en algún momento en la referida ley de Gas, la perspectiva de Venezuela en este sector, es la de convertirse también en una potencia de rango mundial. Hacia allá apunta el potencial de reservas que ya se expresa en importantes descubrimientos de yacimientos costa afuera.

En el sector de hidrocarburos líquidos, la política se orientó inicialmente hacia medidas tan justas y elementales, como el restablecimiento de los niveles de regalías consagradas desde 1943: 16,2/3% en el caso de los crudos extrapesados de la Faja del Orinoco. la casi totalidad de las empresas, con la única excepción de ExxonMobil, aceptaron esa justa medida del Estado, en defensa de los intereses de la Nación. Se trataba de corregir una de las aberraciones políticas y jurídicas de la apertura petrolera. En efecto, recordemos que una de las violaciones más flagrantes de la ley de Hidrocarburos de 1943, fue la de eliminar o reducir las regalías como si nos hubiésemos encontrado bajo el gobierno neoliberal de la señora Thatcher en Inglaterra. Se violentaba así el Artículo 41 de esa vieja ley que preveía la reducción de la regalía, solamente cuando la explotación del yacimiento hubiese llevado a un agotamiento tal que los costos impidieran su explotación comercial. Y fue tan previsiva esa legislación que disponía el restablecimiento de la regalía si la comercialidad del yacimiento se restableciera por cualquier causa, por ejemplo, un aumento de los precios del petróleo. Más adelante se incorporó un Severance Tax, como es práctica común en los EEUU. (5). Ese impuesto es del 3%.

2. una correcta política dirigida al fortalecimiento de la OPEP, el más eficaz instrumento para la defensa de los derechos de los países propietarios de petróleo. Además, esta organización ha demostrado ser la mejor herramienta en manos de nuestros países en su interés de mantener un justo nivel de precios y, con ello, una razonable contribución fiscal. Es ésta la única manera de establecer el necesario aporte del sector petrolero con el sector no petrolero, esto es, con la propietaria del recurso natural, la Nación. De tal manera, se hace posible, con una justa política de distribución del ingreso, atender los grandes problemas de nuestros pueblos. Al mismo tiempo, se aseguran los niveles de inversión en la producción a fin de garantizar los abastecimientos de petróleo al mercado mundial.

Con tal política, se pudo conjurar, como ya lo explicamos, la virtual guerra de precios que se estaba desatando en el seno mismo de la OPEP a lo largo de 1998 y recuperar niveles aceptables para todos.

Venezuela, además, logró el apoyo de los otros miembros para introducir el mecanismo de la banda de precios que funcionó eficazmente en aquellos años y que contribuyó a la estabilidad de los mismos.

3. una correcta relación con las empresas petroleras que les permite un margen razonable de ganancias y, por tanto, un buen funcionamiento de sus negocios, al tiempo de garantizar los derechos soberanos de Venezuela. Es así como se ha avanzado exitosamente en el ejercicio de la Plena Soberanía Petrolera, garantizando la transferencia amigable de los Convenios Operativos a las nuevas formas contractuales de empresas mixtas, con mayoría accionaria por parte del Estado, pagando las regalías e impuestos de ley, y con aplicación de la jurisdicción venezolana. Más importante aún ha sido la migración de los turbios Convenios de Asociación a empresas mixtas, con mayoría del Estado en las acciones, y el pago de las contribuciones de ley por concepto de regalías y de impuestos, sometiéndose igualmente las dudas y controversias a la jurisdicción venezolana. Apenas dos empresas (Conoco-Phillips y ExxonMobil) expresaron reservas a este proceso de negociación. Para el momento de escribir este “Epílogo”, se avanza en las negociaciones con Conoco-Phillips en tanto que ExxonMobil ha preferido plantear un conflicto mediante la introducción de demandas en tribunales estadounidenses, ingleses y holandeses, desconociendo hasta la cláusula de arbitraje que tan gustosamente les cediera la vieja Pdvsa que ya, por lo demás, había planteado en Nueva York.

4. Una justa política de distribución del ingreso petrolero mediante la aplicación de un principio elemental: al pueblo lo que es del pueblo. Los hidrocarburos son recursos naturales que, como tales, representan un bien común de la Nación. Son los venezolanos a quienes pertenece tal riqueza. De manera que tienen el legítimo derecho de beneficiarse mediante políticas apropiadas desde el Estado. La correcta distribución ha permitido avanzar consistentemente en el cumplimiento muy satisfactorio, por parte de Venezuela, de las metas del milenio establecidas por las Naciones unidas.

5. La plena identificación de los trabajadores petroleros con su industria, a lo cual podemos agregarle la unidad de la gran mayoría del pueblo y la Fuerza Armada, en torno a la defensa de nuestra soberanía y de nuestros derechos sobre los recursos naturales. Esa identidad y esa unidad, fueron el factor clave para la derrota del golpe de Estado en abril de 2002 y el criminal golpe asestado contra la industria petrolera nacional en diciembre de ese mismo año.

La política de rescate de la soberanía sobre nuestros recursos de hidrocarburos, no podía pasar sin enormes y violentas resistencias, como ha venido ocurriendo a lo largo de toda la historia petrolera en el mundo. Esta historia ha estado repleta de invasiones, como ocurre hoy con el atormentado Irak donde, según estimaciones de distintos investigadores, ya se ha provocado más de un millón de muertes, además de la literal devastación del país en medio de una enérgica resistencia del pueblo de esa gran Nación que se traduce en la muerte y mutilaciones de miles de jóvenes estadounidenses que van a invadir un país a miles de millas de sus hogares. En otros casos, golpes de Estado han menudeado en numerosos países, dirigidos por los centros imperiales. En el caso de Venezuela, la conciencia patriótica de nuestros militares, de nuestros trabajadores y de nuestro pueblo, bajo el liderazgo de un hombre profundamente identificado y comprometido con sus más sentidas aspiraciones, pugna por abrirse paso hacia una nueva realidad material y espiritual, dejando atrás siglos enteros de ignorancia, explotación y marginamiento de las más elementales condiciones para una digna existencia como seres humanos. La historia prosigue su curso. ¿Cuál será éste en definitiva? Solamente lo puede determinar la conciencia y la unidad del pueblo, de un liderazgo firme y profundamente compenetrado con éste, de la eficacia y la calidad de las políticas que se apliquen y de la disposición de un ir hasta el fin en la realización de los sueños seculares de nuestra gran Nación, tanto la que nos vio nacer, como la de toda Latinoamérica y el Caribe.

La Habana, febrero de 2008

Alí Rodríguez Araque


NOTAS.

  1. Por su junta directiva han pasado personajes como William Perry y Melvin Laird, ex secretarios de Defensa; John Deutch y Robert Gates, altos funcionarios de la CIA, habiendo sido presidida por J.R. Beyster, miembro del Comité Asesor de Seguridad en telecomunicaciones de los EEUU.
  2. La Viñeta era la residencia provisional del Presidente electo Hugo Chávez, en tanto tomaba posesión del cargo en febrero de 1999.
  3. La situación financiera de Pdvsa y del país era tan dramática que, pocos días después de asumir el presidente Chávez, Pdvsa plantearía la necesidad urgente de contratar un crédito por ¡tres millones de dólares! única forma que veían en la empresa para poder cubrir sus propios gastos y los requerimientos financieros mínimos del país.
  4. Tómese en cuenta que la cesta petrolera venezolana tiene un importante componente de productos que la valorizan. Ello quiere decir que se estaban vendiendo barriles bastante por debajo de ese precio.
  5. Impuesto que se establece por la separación del recurso natural de su yacimiento.