“Porque no nos ha dado dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”.
Franklin Graham, un ultraconservador estadounidense, presidente de Samaritan´s Purse y de la Asociación Evangelística Billy Graham. 02 de Noviembre de 2024.
“Parece que Estados Unidos y el Occidente colectivo, completamente subordinado a Washington, han decidido dar a la Doctrina Monroe carácter mundial. Esto es tan irreal como muy peligroso, pero no detiene a los ideólogos de la nueva versión de la Pax Americana”.
Serguéi Lavrov, Ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia. Debate General de la 78ª Sesión de la Asamblea General de la ONU, Nueva York, 23 de septiembre de 2023.
Mientras se acerca la hora de una de las elecciones presidenciales más polémicas de la historia de los Estados Unidos que tendrá un impacto global cualquiera fuese su resultado, incluso hay quienes en los Estados Unidos han llegado a afirmar que ésta es la elección más peligrosa de la historia de Estados Unidos, comparable a la campaña de 1860 que precedió a la Guerra Civil estadounidense. Ya sea que gane Donald Trump o Kamala Harris, la mitad del país cree que el fin del modo de vida estadounidense está cerca, en Washington, DC, acaba de abrir sus puertas una nueva atracción turística; “The People’s House: A White House Experience”.
“The People’s House” o “La Casa del Pueblo”, explica el funcionamiento de uno de los centros de poder más influyentes del mundo y tiene entre sus objetivos, humanizar a las primeras familias que han vivido allí y a las personas que han trabajado para manejar los hilos del poder mundial tras bastidores. Este es un proyecto de la Asociación Histórica de la Casa Blanca, que ha dispuesto hacer de este espacio un centro multimedia interactivo que tiene como objetivo dar lecciones de democracia a los estadounidenses a través de las exhibiciones.
Ubicado a una cuadra de la Casa Blanca, entre la calle 17 y la avenida Pennsylvania, el centro de tres pisos está diseñado para ayudar a los estadounidenses a ser mejores ciudadanos, según Stewart McLaurin, presidente de la Asociación Histórica de la Casa Blanca. “La Casa del Pueblo” es como un viaje a Disneylandia. Es totalmente inmersiva, la realidad virtual es su principal apuesta con tecnología de proyección de vanguardia y exposiciones interactivas. Los visitantes son recibidos por un modelo a escala de un quinto de la fachada sur de la Casa Blanca, en cuyo lado opuesto se puede ver cada una de las principales salas de la residencia a través de la tecnología proporcionada por Panasonic.
El punto de ebullición para la mayoría de los visitantes es la réplica a escala real de la Oficina Oval, meticulosamente detallada y decorada al estilo del presidente de turno, incluida una copia del “Resolute Desk”, ese escritorio que ha acompañado a los presidentes de los Estados Unidos, detrás del cual el visitante puede sentarse; soñar con salvar la Unión, apretar el botón nuclear, distribuir sanciones por todo el mundo, ordenar golpes de Estado contra aquellas naciones que amenazan el sueño americano o saludar a la realeza. En el segundo piso, diferentes exhibiciones y salas exploran a las personas detrás de escena en la Casa Blanca, recrean una cena de Estado o la “Sala del Gabinete” donde los visitantes pueden participar en tres simulaciones que reviven momentos de la crisis históricas que marcaron alguna administración, desde el estallido de la Guerra Civil hasta la Crisis de los Misiles de Cuba. Los visitantes de estas exhibiciones pueden sentarse en la mesa del Gabinete, escuchar a los recreadores históricos y elegir qué políticas debería seguir el presidente antes de conocer qué acción se tomó realmente. Seguramente no tardaran en abrir otras simulaciones para colocar al visitante sentado detrás del “Resolute Desk”, y pensar lo que habría que hacer con Ucrania, China o con su “patio trasero”.
“La Casa del Pueblo”, como esfuerzo bipartidista, nos dice que quienes disputan el poder, eso de Harris Vs Trump, tienen más en común de lo que pensamos; preservar la idea de los padres fundadores, cada cual con sus matices pero con un objetivo común. Alexander Hamilton, Benjamim Flanklin, James Madison, James Wilson o Monroe, deben ser seguramente quienes alimenten los algoritmos que ponen a funcionar las herramientas de Inteligencia Artificial que alimentan cada simulación. De ganar Trump, no habría duda que colocaría parte de su ADN a la lista para hacer asegurar aquello de América para los Americanos bajo el signo del destino manifiesto, tal como la revelación divina que ha tenido el propio Trump: “Mi fe adquirió un nuevo significado el 13 de julio en Butler, Pensilvania, donde fui derribado al suelo, esencialmente por lo que parecía una mano sobrenatural, y me gustaría pensar que Dios me salvó con un propósito”. De imponerse Harris, tendríamos su idea sobre el Destino Manifiesto o la Doctrina Monroe: «Es de interés fundamental para el pueblo estadounidense que Estados Unidos cumpla con nuestro antiguo papel de liderazgo global», palabras dichas en un espacio propicio para ello, así como lo fue la Conferencia de Seguridad de Múnich, llevada a cabo a principios del 2024. “Estados Unidos mantendrá su liderazgo en defensa de la dignidad humana, en defensa de las normas y las reglas y en defensa de la libertad. Es demasiado lo que hay en riesgo para no hacerlo”, da fe del alcance de la candidata demócrata, hija de inmigrantes y de piel negra, por si acaso algún despistado cree que estas son cualidades suficientes para desmarcar a Kamala Harris del devenir divino signado por la providencia que coloca a los Estados Unidos como el gran defensor de la democracia, la libertad y del modo de vida occidental.
“The People’s House”, no puede ocultar la realidad que envuelve a los Estados Unidos en estas últimas hora de campaña, siete Estados definen las elecciones. Arizona, Georgia, Michigan, Carolina del Norte, Nevada, Pensilvania y Wisconsin, son el centro de la disputa por el Poder y la influencia global. Al escribir este trabajo, el RCP, un promedio de encuestas de RealClearPolitics, Trump obtendría un 48.4% de los votos frente al 48.1 de Harris. Para Polymarket, hay un probabilidad del 45% que las elecciones presidenciales en los Estados Unidos se decidirán con un margen no mayor de 100 mil votos. Igualmente, los republicanos obtendrían la victoria por poco margen en el Senado estadounidense. Y existe además un 81% de probabilidades, de acuerdo a Polymarket que Trump proclame su triunfo antes de que se haga oficial.
Sobre Venezuela, no importa quien gane en los Estados Unidos, tanto Trump como Harris han fijado nueva fecha para dar el zarpazo sobre la soberanía venezolana. El 10 de enero, la política exterior de los Estados Unidos nos repetirá el esquema Guaidó, la Cámara de Representantes de los Estados Unidos recibirá de pie a Edmundo González y lo proclamara presidente. Recordemos, así como “The People’s House”, la política exterior es bipartidista anclada al Destino Manifiesto y al concepto de la Doctrina Monroe. No esperaran hasta la juramentación ante el Capitolio estadounidense el próximo 20 de enero de 2025 para darle continuidad al plan sobre Venezuela. Harris y Trump, pondrán andar todas las cartas sobre la mesa para abarcar las dimensiones económica, política, militar, inteligencia y guerra psicológica (esta última se verá amplificada con la llegada de Trump y su aliado Elon Musk).
El 5 de noviembre, Trump o Harris, tal vez se convierta uno, en el presidente número 47 de los Estados Unidos, mientras tanto en Venezuela, Nicolás Maduro estará al frente del proyecto revolucionario, juramentado como Presidente constitucionalmente electo. Consolidar la unidad cívico-militar y profundizar la democracia directa, participativa y protagónica, son la tarea inmediata para levantar un muro defensivo ante los planes del inquilino o la inquilina que ocupe la Casa Blanca.
